Los candidatos presidenciales Barack Obama y John McCain instaron ayer a sus colegas legisladores a que actúen rápidamente en favor de un plan para salvar al sector financiero, mientras se acusaban mutuamente de apoyar medidas que empeorarán las cosas.
Los dos aspirantes a la Casa Blanca evitaron mencionar el plan de 700,000 millones de dólares como un salvamento, un día después que la Bolsa de Valores de Nueva York sufrió un desplome récord luego que el Congreso lo rechazó.
Tanto Obama como McCain propusieron por separado que el Gobierno asegure los depósitos bancarios de los consumidores hasta por 250,000 dólares por cuenta, en comparación con el límite actual de 100,000 dólares, a fin de devolverle la fe a los estadounidenses en sus bancos vapuleados. Ambos equipos de campaña difundieron propaganda en la que se acusaron de la crisis.
El demócrata Obama advirtió que sería algo “catastrófico” si no se alcanza un acuerdo pronto. Consideró que el Congreso debe trabajar primero en la iniciativa de ley que rechazó la Cámara de Representantes el lunes, en vez de empezar desde el principio en lo que calificó como “el plan de rescate económico”.
“Dado el avance que hemos hecho, creo que es improbable que tengamos éxito si empezamos desde el principio o reabrimos las negociaciones sobre los elementos básicos del acuerdo”, escribió el senador por Illinois en una declaración. “A fin de aprobar este plan, debemos hacer más”.
McCain, cuyos propios colegas republicanos fueron los principales responsables de que se hundiera la iniciativa de ley, reconoció que los legisladores no pudieron convencer a los votantes de que el acuerdo es urgente.
Dijo que el martes por la mañana le recomendó al presidente George W. Bush, que se use el Fondo de Estabilización de la Tesorería, de 250,000 millones de dólares, para apuntalar a las instituciones financieras, y que la Tesorería ejercite su capacidad de comprar hasta 1,000 millones de dólares en hipotecas.
“La vivienda y las hipotecas están en la raíz de esta crisis”, dijo después el senador republicano durante una mesa redonda de pequeños negocios en Des Moines, Iowa. “Exhorto a la Tesorería para que tome acciones para apuntalar el valor de las hipotecas”.
Diez días de incertidumbre política y bursátil han subrayado la importancia de la debacle económica en una campaña presidencial a la que le quedan cinco semanas.
Sin una solución, el asunto tiene el potencial de volverse aún más explosivo en los próximos días, cuando millones de jubilados y trabajadores reciban reportes trimestrales mostrando bajas agudas en sus cuentas personales de inversión.
Obama ha estado ganando en días recientes numerosas encuestas nacionales y en Estados cruciales que suelen cambiar de posición electoral.
Mientras tanto, McCain parece estar pasando apuros desde que dijo que los “fundamentos” de la economía eran fuertes, el mismo día que el banco Lehman Brothers se acogió a la protección gubernamental por bancarrota, y anunció la semana pasada una breve suspensión de sus apariciones en campaña.
La encuesta diaria de Gallup correspondiente al lunes mostró a Obama con 50 por ciento en la intención de voto, frente a 42% de McCain.
Mientras, los líderes del Congreso, el presidente George W. Bush y los candidatos presidenciales que buscan sucederlo, analizaban diversas ideas en una búsqueda desesperada para modificar los votos de 12 legisladores y aprobar el plan multimillonario de rescate.
Al frente de la lista de prioridades está el incrementar la confianza en el sistema bancario del país al ampliar el seguro gubernamental de los depósitos bancarios.
Además, se habló de facilitarle a las instituciones financieras conservar activos cuestionables a largo plazo, una idea apoyada por algunos de los republicanos en la Cámara de Representantes que votaron en contra del plan de rescate económico. Gracias a esa propuesta, Wall Street recuperó la esperanza en el plan y el promedio industrial Dow Jones recuperó 485 unidades.