Combinar experiencia y ciencia ha sido la clave para que pequeños agricultores estén mejorando el cultivo y la producción de granos básicos, especialmente de frijoles, maíz y sorgo, en la zona de Las Segovias.
Este proceso, conocido como fitomejoramiento participativo, es una metodología que permite a los pequeños agricultores, que tienen acceso limitado a semillas, desarrollar sus propias variedades de granos básicos, producir semillas de calidad, comercializarlas y generar ingresos económicos.
Lo novedoso de esta metodología es que los agricultores, fitomejoradores, evaluadores y técnicos, trabajan conjuntamente en todo el proceso de desarrollo de las nuevas variedades de granos básicos.
Ésta “es una oportunidad donde se combina la experiencia de los agricultores, sus saberes, sus necesidades y sus deseos, con el conocimiento de los investigadores y de los técnicos”, asegura Irma Ortega, coordinadora regional del programa Colaborativo de Fitomejoramiento Participativo en Mesoamérica.
A través de este programa, que se desarrolla actualmente en Nicaragua, Costa Rica, Guatemala, El Salvador, Honduras, México y Cuba, se persigue contribuir a la soberanía alimentaria y a mejorar la calidad de vida de los grupos campesinos originarios de las zonas pobres y marginales atendidas.
“El principal beneficio que tienen los campesinos es que están produciendo semillas de calidad en su mismo ambiente. La actividad de fitomejoramiento responde a sus necesidades socioeconómicas, ambientales y culturales. Otro beneficio es que el país desarrolla una capacidad propia de producción de semilla y no tendría que estar importándola”, afirma Javier Pasquier, presidente del Centro para la Promoción, la Investigación y el Desarrollo Rural y Social (Cipres).
NUEVAS VARIEDADES
Después de ocho años de ejecución, los agricultores no solamente han logrado certificar nuevas variedades de frijol, maíz y sorgo, sino que también han creado mecanismos para trabajar unidos y fortalecer así su liderazgo.
Los agricultores cuentan con sus propias cooperativas, una de ellas es la Cooperativa de Servicios Múltiples de Pueblo Nuevo (Cosenup), a la que pertenecen casi 100 agricultores y agricultoras de Las Segovias.
Con apoyo del programa de Fitomejoramiento, del Cipres y del Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA), la cooperativa ha logrado desarrollar, liberar y registrar nuevas variedades de frijol y sorgo convirtiéndose así en la primera cooperativa del país productora de nuevas variedades de granos básicos.
Estas variedades se adaptan a las condiciones agroecológicas y socioeconómicas de las zonas donde viven los campesinos. “Lo bueno es que estas variedades son resistentes a muchas enfermedades o por lo menos las toleran. Aunque el clima y el ambiente sean adversos ellas siempre producen y el alimento se asegura”, señala Santos Luis Merlo, agricultor de El Rosario en Pueblo Nuevo, según un comunicado del Cipres.
“Nosotros hemos registrado dos variedades, una de sorgo y una de frijol. El de sorgo es el Blanco Tortillero y el de frijol es la variedad Pueblo Nuevo JM. Registrar variedades ha sido un gran sacrificio por el tiempo y los costos. La Cosenup es la primera organización de productores que ha producido una variedad”, comenta Rolando Herrera, técnico del programa de Fitomejoramiento en Pueblo Nuevo.
El programa cuenta con apoyo del Fondo de Desarrollo Noruego (FDN) y en Nicaragua es coordinado por el Cipres.