publicidad
Managua
09:31 pm
28.11.08
Regístrese gratis aquí  |  Administre su perfil de usuario  |   
Portada
Última Hora
Política
Nacionales
Economía
Campo & Agro
Regionales
Editorial
Deportes
Sucesos
Internacionales
Opinión
Revista
Vida Social
Cartas al Director
Caricaturas
Agenda de Eventos
Eventos Empresariales
Tecnología
Religión y Fe
Mosaico
Entrevista
Enfoque
Hablemos del Idioma
Noticias >> Revista
(FOTOS: LA PRENSA/AP)
La niña que detesta la sopa sigue viva
Inflexible en su decisión de no hacerla más, Quino, considera que Mafalda se mantiene vigente por las ilusiones que aún transmite en un mundo que hoy parece haberlas perdido
MÉXICO/AP/AFP
publicidad
UNA LEYENDA URBANA

“Esa leyenda del camión de sopa, porque hay varias versiones, una que es un camión de la Policía, otra que un camión de sopa nació aquí en México”, dijo Quino, de visita en la capital mexicana para presentar su libro Mafalda inédita.

Durante años, los “mafaldo-adictos” mexicanos, que se cuentan por millones, han sentido un enorme pesar al conocer la leyenda que cuenta que cuando Quino decidió, en 1973, desaparecer la tira cómica, lo hizo de forma emblemática: la nena muere atropellada por un camión de aquello que más detestaba, la sopa, la Policía o el Ejército.

“Es una creación exclusivamente mexicana. No sé quién lo ha inventado. Es como cuando a uno le cuentan un buen cuento de política, uno se pregunta quién se dedica a inventar cuentos tan buenísimos y por qué esa persona no dice: ‘fui yo’ el que lo creó”, añadió.

En medio de risas, el caricaturista asegura que incluso muchos mexicanos le han dicho “yo vi la tira dibujada por usted”, cuando reconoce que jamás se la hubiera imaginado y que, cuando conoció semejante leyenda “tan graciosa”, le provocó “un ataque de risa”.

La sopa es uno de los alimentos preferidos de los mexicanos.

Este mundo no me gusta nada

“Me alegra que me queden pocos años de vida, porque este mundo no me gusta nada”, soltó Quino con pesimismo simpático al expresar su desagrado por la época actual, en la que “la palabra sagrada la tienen las computadoras”, “los tomates ya no tienen gusto a nada” y “al vino lo están emparejando con la Coca-Cola”.

De visita en México para presentar una nueva edición de su Mafalda inédita, que recoge tiras omitidas en sus otros libros, el dibujante argentino Joaquín Lavado, universalmente conocido como Quino, dijo en rueda de prensa que no podría repetir a la niña en un mundo que no le gusta nada y en el que ve a jóvenes sin ilusiones.

Aclaró, sin embargo, que él nunca “mató” a Mafalda, la niña que según diversas versiones había muerto atropellada por un camión de sopa o un carro de policía.

BARACK NO ES EL MESÍAS

Quino rehúsa evocar lo que diría Mafalda de un Estados Unidos gobernado por Barack Obama, pero admite que ha generado ilusiones y a él mismo le provocó alegría el que por fin haya llegado a la Presidencia de Estados Unidos un afroamericano, pero advirtió que “me asusta un poco que se lo ha tomado en todo el mundo como si hubiera llegado el Mesías”.

En un temor que bien podría haber dicho la misma Mafalda (“como lo que decía Mafalda es lo que pensaba yo, te digo qué pienso yo de la llegada de Obama”), Quino advirtió que en países como el suyo se conoce muy bien “el peligro de cuando la gente se ilusiona con que alguien le va a resolver el problema, y pasan dos años y medio, tres y no los ha resuelto empiezan las desilusiones y los reproches”.

Para Quino, de 76 años, Mafalda pertenece a una época irrepetible, a un momento donde la juventud “tenía ideales políticos, crecíamos con Los Beatles, el Ché Guevara, estaba el Papa Juan XXIII, Kennedy, el mayo francés del 68 (...) Hoy la juventud quiere estudiar, salir de la universidad y conseguir un trabajo. Eso me parece muy terrible”, dijo.

A semejanza de Mafalda, que protestaba de todo pero que “en el fondo era una optimista”, Quino reconoce que ha perdido las ilusiones, aunque, retoca, “uno siempre debe tener fe en que la humanidad va a ir mejorando, es una obligación creerlo aunque uno crea que es mentira”.

Ahora, dijo, “no podría empezar con una nena que tiene estos ideales y estas ganas de que el mundo cambie para bien”.

Nacido en Argentina de padres españoles, Quino creó en 1964 a Mafalda, una lúcida niña —“nena”, diría él— que cuestiona su entorno y el que los adultos no se comporten o hagan todo aquello bueno que esperan que ella y todos los niños sí deberían hacer.

La despedida de Mafalda llegó en 1973, aunque desde entonces no ha dejado de leerse. ¿Por qué? Para Quino la respuesta está en que “ahí encuentran quien más o menos les cuente de ilusiones que hoy nadie se las transmite”.

Su personaje, añadió, “sigue muy vivo en la gente no por el mérito mío, sino por mérito de la época en que nació y por mérito de los lectores”.

Para el caricaturista argentino, el que Mafalda continúe su diálogo con la juventud dependerá “de si los jóvenes están dispuestos a escuchar”.

HARTO DE LOS “GORDITOS” DE BOTERO

Quino reiteró su decisión de no dibujar a Mafalda por el riesgo a repetirse, como a su juicio le ha ocurrido a caricaturistas como Charles Schulz, creador de Peanuts, e incluso a pintores como el colombiano Fernando Botero.

“A mí Botero me tiene harto con sus gorditos, por ejemplo. Me gusta más Picasso, que cambiaba el estilo, a veces varias veces en un mismo día”, dijo el dibujante que participará en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara el fin de semana.

Noticias Servicios Suplementos Especiales Publicidad Enlaces
Mapa del Sitio Nicas en el Exterior Contactos Ayuda
©LA PRENSA 2009 Aviso legal Política de privacidad Consultas y Sugerencias
Manual de Estilo de LA PRENSA
Fotorreportajes
Sucesos del 2006: Nicaragua
Búsqueda