Grupos de hombres fuertemente armados atacaron hoteles de lujo, un restaurante y una terminal ferroviaria atestada, en por lo menos siete ataques coordinados que dejaron ayer unos 78 muertos y 200 heridos en la capital financiera de la India.
Los atacantes tomaron rehenes occidentales en los hoteles de lujo Taj Mahal y Oberoi, dijo un alto funcionario policial de Mumbai. Una explosión sacudió la madrugada del jueves (hora local) el hotel Taj Mahal, seguida por un incendio.
La agencia noticiosa Press Trust of India dijo que el grupo Deccan Muyaedín, previamente desconocido, se adjudicó la responsabilidad por los ataques en correos electrónicos enviados a varios medios de comunicación.
Las autoridades indicaron que la policía mató a cuatro sospechosos y arrestó a nueve más.
Los atacantes se centraron específicamente en británicos y estadounidenses, dijeron testigos. Los tiroteos se escucharon durante horas.
Los pistoleros también atacaron un cuartel policial en el sur de Bombay, donde se produjeron la mayoría de los ataques, que comenzaron por la noche y continuaron de madrugada.
“Estamos siendo atacados, hay disparos en la puerta”, dijo por vía telefónica un agente desde el cuartel de la policía.
“Los terroristas han usado armas automáticas y en algunos lugares se han arrojado granadas. Los encuentros continúan”, señaló horas después el policía.
El motivo de los ataques no estaba claro de inmediato, pero Bombay ha sido blanco frecuente de ataques terroristas atribuidos a extremistas islámicos, incluyendo una serie de explosiones que mataron a 187 personas en julio del 2007.
La policía reportó que había rehenes en los hoteles Taj Mahal y Oberoi, dos de los de mayor categoría en esta atestada y acaudalada ciudad.
BUSCABAN EXTRANJEROS
Los pistoleros que irrumpieron en el Taj Mahal “estaban buscando extranjeros. Ellos gritaban una y otra vez: ¿Quién tiene pasaporte estadounidense o británico?”, dijo Ashok Patel, un ciudadano británico que escapó del hotel.
Alex Chamberlain, un británico que cenaba en un restaurante frecuentado por extranjeros, dijo a una televisora local que los pistoleros buscaban específicamente a estadounidenses y británicos. “Había un italiano al que le preguntaron: ¿De dónde eres?, y él dijo que era de Italia y ellos le dejaron en paz. Y yo pensé me van a matar si me preguntan algo, y gracias a Dios que no lo hicieron”, dijo.