La economía nacional ha empezado a encender las luces rojas ante la caída de los precios internacionales de sus principales productos. Primero fue el café y ahora la carne sufre una caída brusca que incidirá en los ingresos del próximo año, afirmaron fuentes del sector.
Las causas son la invasión de carne barata de Uruguay y la crisis financiera internacional, explicó Ronald Blandón, gerente general de la Comisión Nacional de Ganadería (Conagan).
De seguir esta tendencia, el país podría dejar de percibir unos 60 millones de dólares, porque los precios se han deteriorado casi en 30 por ciento.
PIERDEN 80 DÓLARES POR NOVILLO
En el caso de Uruguay, Blandón sostiene que se trata de una triangulación realizada a través de países de la región que están consumiendo una carne más barata, procedente de Uruguay, y que en algunos casos están reexportando a otros países.
Según Blandón, los ganaderos nicaragüenses están perdiendo hasta 80 dólares por novillo, cuyo precio ha sido de 500 dólares, ya que el precio en el matadero cayó de 2.75 a 2.00 dólares por kilogramo. Por ese mismo novillo, ahora recibirán 420 dólares, destacó Blandón.
NINGÚN MATADERO CIERRA
Por su parte, Juan Tijerino, presidente de la Junta Directiva del matadero Nuevo Carnic, reconoció el deterioro que ha tenido el precio de la carne en el mercado internacional.
“Esto es mundial, es tan grave que en Estados Unidos, que es donde compran la mayor parte de la res, el precio ha bajado”, dijo a LA PRENSA.
Esa situación también se ha reflejado en el precio pagado al productor nacional por res, de 52 córdobas por kilo que estuvo hace dos meses, a 42 córdobas en la actualidad, lo que para los ganaderos es una pérdida considerable.
No obstante, Tijerino descarta el cierre de operaciones de algún matadero del país, los que mantienen sus proyecciones de producción.
CRISIS AUMENTARÁ
Según el gerente de Conagan, Ronald Blandón, el tipo de carne que exporta Nicaragua, que utilizan para hamburguesas, es la que más ha bajado.
Agregó que un segundo elemento es la profundización de la crisis financiera internacional, que se refleja en que “la gente va menos a los restaurantes”.
Las familias prefieren comprar la carne y cocinar en sus casas, bajando de esa forma la demanda en los restaurantes, explicó el ganadero.