Con un día de campo por cinco estaciones agrícolas experimentales fue celebrado el 41 aniversario del Centro Experimental de Occidente (CEO), ubicado en la entrada del poblado de Posoltega, que en sus primeros 15 años fue utilizado exclusivamente para cultivar algodón.
En el lugar se ubican oficinas, invernadero, una pequeña desmotadora, auditorio, jardín y las 80 hectáreas para análisis de los cultivos, 30 de las cuales quedaron arrasadas con el huracán Mitch, ocurrido el 30 de octubre de 1998, donde ahora hay un proyecto forestal.
EMINENTEMENTE AGRÍCOLA
Denis Téllez, especialista en investigación y desarrollo, explicó que el centro era el único en Centroamérica que desarrollaba variedades de algodón, análisis de fibra y semillas de producción, hasta que dejó de ser rentable a mediados de los años ochenta por las múltiples aplicaciones de agroquímicos.
“El laboratorio de fibra, de suelo y plantas del algodón, dotado de una desmotadora experimental, fue de mucha importancia y en 1977 se llegó a cultivar 300 mil manzanas”, explicó Téllez.
En 1986 se iniciaron investigaciones en otros rubros. En las pequeñas parcelas se realizan las investigaciones y las semillas son validadas en fincas de pequeños y medianos productores.
IMPULSAN VARIEDADES
El centro bajo la responsabilidad del Instituto de Tecnología Agropecuaria (INTA) ha logrado intercambios educativos y convenios de colaboración con centros similares de Francia, México, Costa Rica y Colombia, entre otros.
Venancio Izaguirre, director zonal del INTA, refirió durante el recorrido que aunque el algodón no tenga importancia económica continúan con el impulso de variedades.