La avenida Cota Mil, en Caracas, es sinónimo de bicicletas, trotes y caminatas los domingos. Centenares de caraqueños aprovechan ese día libre para hacer el ejercicio que no hacen durante la semana. Sin embargo, hace dos domingos, durante unos minutos la circulación se interrumpe porque hay un grupo de muchachos que, acostados en el asfalto, forman las palabras: “Cree”, “vota”.
Los que están en el suelo son un grupo de estudiantes universitarios que, en las últimas semanas, promovieron el derecho al voto, como también lo han hecho los otros sectores políticos de Venezuela, tanto los de oposición como del oficialismo.
“Hay que votar, no se queden en las casas”, repetía con vehemencia ante cualquier micrófono o grabadora el dirigente estudiantil, David Smolansky, alumno de la facultad de Comunicación de la Universidad Católica de Caracas.
En el afán de persuadir al voto, durante la semana previa a las votaciones regionales y municipales que se celebraron ayer, otro grupo de universitarios (entre 30 y 50) se presentó en pijama, a primeras horas de la mañana, a un semáforo muy transitado de Caracas, con un letrero bien claro que busca provocar a los conductores de los vehículos que circulaban a esa hora por ahí: “Me robaron la ropa, pero no me robarán mi voto”.
Aunque no son muchos, ni los que van a la Cota Mil ni los que se concentran en el semáforo, el movimiento estudiantil universitario de Venezuela, permaneció atento a las votaciones regionales que se celebraron ayer. Más de 6,000 estudiantes participarían, sólo en Caracas, como observadores dentro y fuera de las urnas.
OLA QUE FUE CRECIENDO
Smolansky dice que el movimiento estudiantil ha sido constante desde el 27 de mayo del 2007, cuando el gobierno de Hugo Chávez sacó del aire a Radio Caracas Televisión de Venezuela, RCTV, y los estudiantes de las universidades más importantes de Caracas se lanzaron a las calles a protestar contra la medida arbitraria del mandatario. Hoy la televisora sólo puede verse a través del servicio de cable.
Esa vez “salimos a exigir tolerancia y el respeto por la libertad de expresión”, recuerda el dirigente universitario del movimiento, que llevaba algún tiempo desgranando la realidad del país en las aulas, y que desembocó en esa fecha difícil para la libertad de expresión.
A partir de entonces, los estudiantes desataron movilizaciones en todo el país. Más de 150 recintos universitarios, incluyendo centros de educación superior como la escuela militar, conocida como Unefa por sus siglas, se identificaron con la causa de este nuevo movimiento estudiantil venezolano, del que hace parte Smolansky, y que está constituido por una generación de jóvenes que creció en la polarización que durante una década ha promovido el gobierno de Chávez.
Luego del “No” en el referendo constitucional de hace un año, bandera de se entonces del movimiento estudiantil, los estudiantes evalúan que Chávez actuó con cautela. Retrocedió en la aprobación de algunas leyes, pero creen que otros temas han sido excesivos como los espaldarazos públicos que hizo a comienzos de año a favor de la guerrilla de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia). “Y nosotros nos pronunciamos en contra de eso”, dice Smolansky, y agrega que tanto en las calles como en las aulas “siempre estamos pendientes de nuestra realidad”.