La política está corrompiendo el gremio periodístico. División, autocensura, facilismo y una crisis en el periodismo de investigación son algunos de los retos inmediatos a combatir según este académico de la comunicación
El gremio periodístico está dividido y no es nada más que un reflejo de la sociedad nicaragüense actual. Intereses políticos y económicos están agigantando una brecha que quizás muchos creían sanada. El profesionalismo de quienes informan está en crisis y aunque pareciera difícil encontrar a un culpable, las circunstancias político-electorales están abonando esa ruptura entre los que Guillermo Cortez Domínguez considera “bandos” dentro del periodismo nacional.
“Hay bandos, unos más definidos que otros, pero lamentablemente creo que los periodistas nos hemos parcializado, hay un retroceso en el periodismo profesional de nuestro país”, reconoce el experto en comunicación social, director de la revista Medios y Mensajes.
Ésta es una reflexión hecha por un académico de la comunicación social, quien reconoce que ese retroceso en el quehacer de los comunicadores sociales se asemeja a la situación que se vivió en la década de los años ochenta, cuando existía la autocensura.
En febrero próximo el gremio periodístico afiliado al Colegio de Periodistas, tendrá que elegir a su nueva junta directiva, sin embargo, según Cortez, se corre el riesgo de que un grupo de colegas afines al Gobierno lleguen a administrar esta organización.
“La baja en la calidad del trabajo periodístico probablemente sea mayor. Tenemos un gobierno un poco autoritario y excluyente, y eso está determinando el comportamiento porque al final quienes se sienten excluidos y víctimas, responden. Y los periodistas se sitúan frente a esa situación, hay quienes reportan la situación actual como injusta y eso los hace parecer en contra del Gobierno”, añade.
::: El Gobierno acusa a los medios de provocar la violencia, ¿usted qué opina de eso?
Es posible porque los medios son escuchados, vistos y leídos y ejercen una influencia en la sociedad. Pero esta influencia es por estar reproduciendo lo que está pasando, es decir, el origen inicial de las cosas es otro. Esa política autoritaria y excluyente, la crisis de confiabilidad en el Consejo Supremo Electoral, la desconfianza en los resultados electorales, las protestas... los medios no pueden dejar de informar de eso. Y esa información, por muy objetiva que sea, siempre produce una influencia en la sociedad y pondrá a algunas personas en una posición u otra, y eso lo resiente el Gobierno.
::: Desde que Daniel Ortega asumió la Presidencia, en el 2007, comenzó a calificar a los medios como oligarcas, opositores de su plan de gobierno...
Sí, a mí se me pararon los pelos cuando leí la estrategia de comunicación que escribió Rosario Murillo. Nosotros hicimos un análisis en la revista Medios y Mensajes. En esa estrategia se divide a los medios entre buenos y malos. Los buenos, decía ella, y los que contaminan la información. Desde ese momento ya estaba dividiendo a los medios, a los periodistas, ya se estaba propugnando por algo que no es una política de comunicación. Eso fue acompañado por una política de descrédito, por un discurso hostil encabezado por el mismo Presidente de la República y sus principales funcionarios. Por qué nos vamos a extrañar ahora de que una multitud enardecida vea un número, un logotipo en un vehículo y se lance sobre él si ha habido un discurso durante casi dos años que dice “eso es malo”.
::: ¿Podríamos decir que los medios cayeron en el juego del Gobierno?
Quizás no cayeron en el juego, pero es difícil estar al margen, más bien es imposible estar al margen. Los medios tienen que informar y en la medida de que haya un Gobierno que cree que tiene un proyecto político que cree que es el mejor y que los demás no sirven y que hay que imponerlo a como sea, avasallando a todo mundo; en esa medida los medios van a tener que reportar un montón de cosas que al Gobierno no le van a gustar.
::: Cada quien está jugando un rol. ¿Los medios oficialistas están jugando rol como tal?
Pues yo creo que no porque los medios oficiales son importantes en una sociedad y deberían ser un soporte para el Gobierno. Hay un lugar para el periodismo oficial, aquél que representa el punto de vista del Gobierno y el partido en el Gobierno. Eso es necesario porque brinda información importante, tienen una obligación de comunicar esa información. El problema es que no lo están haciendo bien y más bien se están convirtiendo en medios propagandísticos y eso priva los hechos, los empaqueta en un discurso y pierden legitimidad. Por la fanatización de sus propios medios, por el apasionamiento, al Gobierno le está costando contar su propia verdad. Por ejemplo, el Gobierno ha tenido muchas dificultados para decir todo lo bueno que está logrando con el programa Hambre Cero y hay otros programas, pero todo está revestido por un alto contenido propagandístico.
Pero lo peor es cuando colegas nuestros, compañeros, estudiantes que tuve y con los que hablamos de ética y el buscar la verdad, el tratar de ser objetivo y el deberse a los hechos y no a otras cosas, los vemos con tristeza en televisión, dándole rienda suelta a la propaganda, a una lealtad a un partido y a un Gobierno.
Hay un pensamiento maravilloso de Rosa Luxemburgo, que publicó El Nuevo Diario, que dice que la libertad no es la libertad de los que creen en el Gobierno, aunque sea muy numeroso, sobre todo la libertad es cuando se expresan los que piensan diferente. Pero aquí cuando se piensa diferente desde el punto de vista del Gobierno, se es oligarca, imperialista, vendido.
Los periodistas por nuestra parte sí podemos hacer un esfuerzo para darnos cuenta que está en juego nuestra profesión, nuestro gremio y que podríamos ser capaces de adoptar una política más inteligente, porque nuestra seguridad está en juego y cada vez es peor.
::: Prensa, radio, televisión, internet… ¿Cuál de estos medios influye más en la población?
La televisión, la magia de la imagen y el color, pero más bien veo un avance en la televisión, en los últimos meses la nota roja ha caído en crisis, a pesar que seis meses antes era la reina. Pero claro, la situación política que tenemos se está comiendo toda la agenda, es más, ahorita como nunca, hay una tremenda incapacidad de los medios para formar su propia agenda. No ha habido un periódico que explique cómo fue el fraude electoral. Ha habido mucha información dispersa, pero salvo el programa Esta Semana, no ha habido un esfuerzo para sistematizar información sobre uno de los hechos más importantes que han habido en las últimas décadas en nuestro país. ¿Por qué? Está en crisis el periodismo de investigación, los dueños de medios no quieren invertir, hay un facilismo, está de moda y se está imponiendo el periodismo de declaraciones, ése es uno de los grandes males que tenemos en este momento.
::: ¿Y quién es el responsable de eso?
Hay una responsabilidad compartida entre el periodista y el medio, pero sobre todo, quizás tengan más responsabilidad los dueños y funcionarios de medios, los editores, los jefes de información, los que orientan al periodista. Es decir, los profesionales de la información que ocupan cargos de dirección en los periódicos, en las radios o en la televisión. Los que generalmente no se ven. Siempre el periodista tiene un aspecto rebelde, pero que lo liga a su profesión. Pero a veces las necesidades económicas, cuando los periodistas tienen responsabilidades, familia, hacen que se ubiquen mal en los medios, porque antes de ir a un medio uno tiene que analizar por qué lado anda el medio y por qué lado anda el periodista para no entrar en conflicto.
::: ¿Cómo valora el desempeño de los medios el 9 de noviembre?
Bueno, contrario a muchas voces que se están oyendo, criticando a los medios por ese trabajo, a mí me pareció excelente, y lo digo por la televisión. Yo pasé todo el día de un canal a otro, tomando notas, tengo mi libreta llena de apuntes sobre la cobertura de la televisión. A mí me parece que los periodistas cumplieron su deber profesional al entrevistar a personas que se señalaban de crear problemas en el momento de las votaciones, pero al final del día a mí me quedó la impresión de que aquí hubo unas elecciones con muchas irregularidades, pero unas elecciones aceptables. Los medios de comunicación no transmitieron que las elecciones habían sido un fracaso. Posteriormente, ya con información más precisa, nos hemos dado cuenta que todo lo que se llama fraude electoral no ocurrió en las Juntas Receptoras de Votos. Donde hubo problemas fue en los Centros de Cómputos y paradójicamente esto no fue reflejado por la mayoría de los medios de comunicación. La parte final fue la que no se cubrió y ésa fue una falla garrafal del periodismo nacional.
::: Hablemos ahora de LA PRENSA, el principal medio al que el Gobierno acusa de alentar el conflicto.
En el caso de LA PRENSA vale la pena mencionar los antecedentes. Este periódico ha tenido una confrontación histórica con el Frente Sandinista. En los años ochenta fue cerrada varias veces, censurada por mucho tiempo, y ese antecedente no se puede olvidar, ha estado gravitando en la relación con el Gobierno. Es decir, de cualquier manera a este Gobierno se le dificulta establecer una buena relación con los medios porque sencillamente no le interesa.
Por otro lado, LA PRENSA, como en diferentes momentos históricos, siempre ha tendido a afectar el trabajo profesional de los periodistas por un vínculo con una opción partidaria. Menos mal que ya hay autocríticas dentro de LA PRENSA, pero no han sido suficientes para enderezar completamente el barco. Por mucho que se haga, no van a ser bien percibidos por el Gobierno. Lo más importante es que ganen credibilidad con la población y que los periodistas sientan libertad de hacer su trabajo.
::: Si un extranjero le preguntara cómo está el gremio periodístico en Nicaragua, ¿qué le contestaría?
Por un lado, sometido a presiones, agredido tanto los periodistas oficialistas como los independientes, con una gran incertidumbre, una gran inseguridad por el discurso hostil del Gobierno y las acciones vandálicas contra periodistas y medios.
Yo me pregunto: ¿cuántos periodistas no están diciendo todo lo que piensan porque ya hay miedo, hay temor, inseguridad? Por primera vez en muchos años he vuelto a escuchar a muchos periodistas que quisieran irse del país, incluso algunos ya se han ido. Ésa es una mala señal, como la decisión de Edgard Tijerino de no hacer más críticas. Todo eso debería preocupar al Gobierno, ha fracturado al país, ha dejado en escombros el Consejo Supremo Electoral, se ha empujado el país a la violencia y los periodistas estamos dentro de todo eso.
Yo no trabajo en un medio diario, y cuando miro a mis colegas en la calle no puedo sentir más que admiración porque se requiere de valentía para estar ahí en una situación de peligro total. Lamentablemente las fracturas de la guerra anterior están regresando y nos estamos volviendo a dividir, cada quien atrincherados bajo su bandera partidaria.
::: ¿Y qué tan posible es eso si ya la política llegó a algunos gremios?
Ése es el problema. No se ve una fuerza organizada que trate de contrarrestar este empuje fuerte del Gobierno. El Gobierno va avanzando, tiene ahora más espacio, incluso en canales privados donde se publican campañas publicitarias totalmente antiéticas. No deberían, pero el dinero que está de por medio es poderoso. También estamos viendo cómo algunos periodistas de determinados medios de comunicación, de prensa o televisión, ahora están laborando para medios oficialistas, incluyendo periodistas que fueron agredidos desde el Gobierno. Y vemos a un Gobierno utilizando y desplegando todo su poder político, toda la maquinaria del Estado. No hay un cambio, no hay un movimiento de periodistas tratando de preservar su condición profesional y que sus organizaciones sean verdaderamente gremiales y preocupadas por el desarrollo profesional de sus afiliados. Pero es una situación difícil para todos los gremios, no sólo los periodistas.