Cubrir en su totalidad las necesidades básicas familiares se ha convertido para los nicaragüenses en un “sueño” imposible de alcanzar, situación que se vuelve todavía más agobiante en un país sumergido en una profunda crisis gubernamental.
En los primeros 10 meses del año la canasta básica, compuesta por 53 productos, se encareció 950 córdobas, absorbiendo así los dos reajustes salariales que recibió la clase obrera del salario mínimo en febrero y octubre de este año, que equivale a un poco más de 629 córdobas.
El último reporte del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (Inide) sobre el precio mensual de la canasta básica indica que hasta octubre ésta se ubicó en 8,726 córdobas, la más alta en los últimos dos años.
En septiembre el valor de la canasta básica ascendió a 8,616 córdobas, es decir que en octubre ésta registró un aumento de 110 córdobas, empujada principalmente por el encarecimiento de los alimentos.
Mientras la cesta familiar, que incluye alimentos básicos, gastos del hogar y vestuario, supera los 8,700 córdobas, el salario mínimo aprobado por el Ministerio del Trabajo (Mitrab) apenas ronda los 1,901 córdobas.
“Los trabajadores que reciben ese salario (mínimo) logran apenas cubrir entre el 25 y 30 por ciento del costo total de la canasta básica”, calculó el representante del Frente Nacional de los Trabajadores (FNT), Luis Barboza.
El líder sindical calificó como “insuficiente” los dos reajustes salariales que recibió este año la clase trabajadora del salario mínimo, que equivale a un 33 por ciento. El primer ajuste se aplicó en febrero (15 por ciento) y el segundo en octubre (18 por ciento), tal a como lo estipula la Ley del Salario Mínimo.
ABSORBEN SALARIOS
De los 8,726 córdobas que vale la canasta básica familiar para seis personas, 5,509 córdobas corresponden para la compra de alimentos, entre ellos granos básicos, productos lácteos, perecederos, cereales y carnes.
Al menos 2,451 córdobas para gastos familiares, por ejemplo el pago de alquiler de vivienda, servicios básicos y productos de uso personal. Y 765 córdobas para sufragar la compra de vestuario para personas adultas y niños, según subdivide la tabla de precio de la canasta básica del Inide.
MENOS COMIDA
Jerson Arcia Tórrez, de 33 años, trabaja como operario en una de las zonas francas ubicada en Managua. Cuenta que en los últimos dos meses ha tenido que aumentar su volumen de producción para lograr elevar sus ingresos a tres mil córdobas y así cubrir “en lo que más se pueda” las necesidades alimenticias de su familia, compuesta por cuatro personas, entre ellas su esposa, hijos y su mamá.
Sin embargo, este obrero relata que a pesar de haber aumentado su producción, todavía el salario “no me da para comprar todo lo que necesita mi familia y por eso he tenido que disminuir la cantidad de productos que compraba mensualmente y también recortarle la ayuda a mi mamá”.
Visiblemente agobiado por la carestía de la vida, Tórrez mencionó que “antes compraba 15 libras de arroz y ahora sólo 10. Pasé de comprar 8 libras de azúcar a cinco”.
Situación similar vive Carlos Selva, quien se dedica a facturar en un tramo del Mercado Oriental, donde devenga un salario mensual de 3,200 córdobas. Dice que debido a los altos precios del huevo, que se vende en los mercados en 72 córdobas la cajilla, ha tenido que eliminarlo casi en su totalidad de la dieta familiar.
También dejó de comprar la misma cantidad de arroz. Y aunque reconoce que es amante al “gallo pinto”, y que casi nunca falta en el desayuno, ahora la presencia del frijol en el arroz es esporádico. “Ahora tratamos de darle color al arroz con la sopa de los frijoles”.
Selva, quien es cabeza de familia de tres personas, dice que “ahora trabajamos sólo para comer. Uno tiene que suplir la casa aunque sea con las uñas, porque tenemos que comer en la casa”.
Señala que “esa realidad (económica) del país y de las familias pobres” no le permite, incluso, ni comprarse vestuario y por eso cuando reciba el aguinaldo, en diciembre, “voy a comprar lo que no pude comprar antes, como es la vestimenta de uno y es un regalo que me voy a dar a mí y a mi familia”.
Jorge González no es la excepción. “Yo espero como agua de mayo para suplir las necesidades que más pueda, pero claro voy a priorizar la comida”, acotó.
González, quien labora en el área de almacenamiento de una empresa telefónica, dice que debido a los altos precios de los alimentos, disminuyó la compra mensual de frijoles en 10 libras, antes adquiría 20 libras.
Tiene un ingreso mensual de 3,000 córdobas mensuales y su familia está integrada por tres personas.
COMERCIO RESIENTE ALZA DE CANASTA BÁSICA
Los altos precios de los alimentos golpean también con severidad al comercio nacional, que resiente desde hace varios meses una drástica baja en el volumen de demanda de productos.
Kenia Munguía, comerciante de ropa interior en el Mercado Roberto Huembes, dice que en comparación a años anteriores sus ventas han caído casi en un 50 por ciento en lo que va del año.
Los comerciantes de vestuario y calzado se mostraron confiados en que sus ventas se van a mejorar en diciembre próximo con el pago del aguinaldo.