publicidad
Managua
09:15 am
21.11.08
Regístrese gratis aquí  |  Administre su perfil de usuario  |   
Portada
Última Hora
Política
Nacionales
Economía
Campo & Agro
Regionales
Editorial
Deportes
Sucesos
Internacionales
Opinión
Revista
Vida Social
Cartas al Director
Caricaturas
Agenda de Eventos
Eventos Empresariales
Tecnología
Religión y Fe
Mosaico
Entrevista
Enfoque
Hablemos del Idioma
Noticias >> Opinión
La lucha eterna entre el poder y la razón
Pedro J. Chamorro B.
El autor es periodista y diputado en la Asamblea Nacional por MVE
publicidad

Todo poder absoluto tiene su fin, tarde o temprano, si no está acompañado de la razón, porque “tiene poder, quien además tiene la razón. Si se tiene el poder y no se tiene la razón, de poco sirve el poder. Y si se tiene la razón y no se tiene el poder, de nada sirve tener la razón”.

Un poco antes que reapareciera LA PRENSA en agosto de 1979, después de la guerra civil contra Somoza, llegó un escritorio prestado, uno de tantos implementos de oficina que le donaron a LA PRENSA una vez que triunfó la revolución y había quedado reducida a escombros por el bombardeo y posterior incendio de la Guardia. Sólo que ese escritorio volvía a LA PRENSA: había sido el escritorio de mi padre.

No se había quemado, casualmente, porque mi padre se lo había donado años antes de la insurrección sandinista a la Unión Democrática de Liberación (UDEL), aquella gran unión democrática de todos los partidos que él siempre soñó para dar al traste con la dictadura somocista.

Regresó aquel escritorio maltrecho, con el vidrio quebrado y sin una o dos patas, y cuando en aquel entonces yo no tenía en qué sentarme ni en qué escribir, me fui a la bodega donde estaban las donaciones y me encontré aquel escritorio metálico, que de golpe me era familiar.

Durante una de las incursiones de la Guardia a las oficinas de UDEL, el escritorio fue violentado y con la culata de los Garand de la guardia somocista, el vidrio fue hecho añicos. Fue entonces que al sacudir el polvo que cubría el escritorio que estaba tirado en una pequeña bodega, descubrí que era el escritorio de mi padre, porque debajo del vidrio quebrado por las culatas de los terribles fusiles Garand, reconocí dos pensamientos que mi padre atesoraba para verlos todos los días de su vida.

El primero, escrito con su máquina de escribir, es una verdad incontrovertible, tanto así que lo demostró con su propia muerte años después, dice así:

“Tiene poder, quien además tiene la razón. Si se tiene el poder y no se tiene la razón, de poco sirve el poder. Y si se tiene la razón y no se tiene el poder, de nada sirve tener la razón”.

El otro, era un telegrama “22 22” del poeta José Coronel Urtecho, escrito cuando LA PRENSA había vuelto a circular tres meses después del terremoto del 72 y cuando se estaban realizando en Nicaragua grandes “inverosímiles” de la corrupción a la sombra del poder absoluto de la dictadura de aquel entonces. El telegrama leía así:

“Felicitaciones por reaparición LA PRENSA: para la conciencia del país, cuando LA PRENSA deja de salir, es como si no sucediera nada, o todo fuera mentira”.

Cada uno de esos dos pensamientos debajo del vidrio quebrado del escritorio de mi padre tiene hoy en día un significado muy actual.

El primero significa que todo poder absoluto tiene su fin, tarde o temprano, si no está acompañado de la razón. Y que la razón solamente no es suficiente para tener el poder, se puede tener la razón y no basta, a como trágicamente lo demostró con su propia muerte. Se debe tener la razón y algo más para tener el poder, pero el que crea que solo con el poder ya tiene la razón, está condenado a no tener ambos.

El otro significa que cuando la libertad de prensa o, mejor dicho, los medios que la profesan, dejan de existir, es como si no ocurriera nada, o todo fuera mentira. La diferencia entre la verdad y la mentira se vuelve irrelevante.

Para mí siempre ha existido un gran abismo de diferencia entre la verdad y la mentira. Mentir y engañar es un pecado terrible, para otros, mentir es lo mismo que decir la verdad.

He allí el problema y el porqué estos dos pensamientos cobran una gran actualidad en estos trágicos momentos que vive Nicaragua, como si estuviéramos viendo de nuevo una misma película.

Noticias Servicios Suplementos Especiales Publicidad Enlaces
Mapa del Sitio Nicas en el Exterior Contactos Ayuda
©LA PRENSA 2009 Aviso legal Política de privacidad Consultas y Sugerencias
Manual de Estilo de LA PRENSA
Fotorreportajes
Sucesos del 2006: Nicaragua
Búsqueda