Aunque las causas del cáncer son muy complejas, los avances en la medicina han logrado esclarecer muchos aspectos que han hecho posible el tratamiento del mismo.
Muchos especialistas le atribuyen el desarrollo de esta enfermedad a factores ambientales, como la exposición a rayos ultravioleta, dietas deficientes, herencia genética o consumo excesivo de tabaco.
Lo cierto es que si existen factores que lo causan, también deben existir factores que ayuden a contrarrestarlo; y uno de los más importantes es el factor alimentación. Y aunque ningún alimento puede prevenir el cáncer, usted puede reducir el riesgo de padecerlo con incluir algunos alimentos a su dieta.
En esta última semana, cuatro estudios realizados en Estados Unidos, Alemania y Francia concluyeron que una abultada barriga o la falta de sueño y ejercicios aumentan el riesgo de padecer cáncer; y que la ingesta de brócoli es una buena alternativa para los adictos al cigarro.
PREVENCIÓN VERDE
Los fumadores incapaces de dejar el vicio, o que no hacen nada para minimizarlo, tienen en el brócoli, no un medicamento, pero sí un factor positivo para reducir el riesgo de cáncer pulmonar, según lo informó la AFP el pasado martes.
Aunque los resultados de este estudio no son suficientemente concluyentes para que conduzcan a recomendaciones de salud pública, se asegura que el brócoli reduce los riesgos de carcinomas con pequeñas células y de tumor escamoso, las dos subcategorías de cáncer de pulmón agresivo.
Sin embargo, los especialistas no han podido probar que el consumo de legumbres en general reduce netamente el riesgo de cáncer pulmonar.
AH, ESA BARRIGA
Si en los hombres una barriga abultada atenta contra la figura y la buena apariencia, es bueno que sepa que también atenta contra la salud.
Un estudio, cuyos resultados se dieron a conocer el pasado martes, determinó que los hombres con mucha barriga son más propensos a contraer cáncer de próstata que los que acumulan pocas grasas en la zona abdominal.
Según EFE, los científicos sospechan que la grasa abdominal tiene influencia negativa sobre el balance hormonal y es la relación entre el perímetro de la cintura y de la cadera la que mejor refleja el riesgo de padecer este cáncer.
MUJERES, DUERMAN MÁS
Una regular actividad física reduce el riesgo de desarrollar cualquier tipo de cáncer en las mujeres, sobre todo el de mama y el de colon; sin embargo, la reducción de las horas de sueño puede arruinar los beneficios del deporte.
Las deportistas jóvenes tienen 25 por ciento menos riesgo de desarrollar un cáncer que aquéllas que no se ejercitan; pero las deportistas que duermen menos corren un riesgo 47 por ciento mayor de ser diagnosticadas de cáncer.
Los científicos creen que un bajo peso corporal y los niveles hormonales e inmunitarios asociados a la actividad física reducen el riesgo de cáncer, pero “un sueño demasiado corto (menos de siete horas) produce el efecto inverso porque afecta varios parámetros hormonales y metabólicos”.
LA SANGRE LO DICE TODO
No hay que perder la cabeza a la hora de detectar un cáncer. La revista científica británica Nature Cell Biology explica que las células de glioblastoma, uno de los tumores cerebrales más agresivos, liberan una microvesícula que puede ser detectada con un simple análisis de sangre.
Además, esas pequeñas vesículas, llamados exosomas, también podrían ser útiles para conocer la naturaleza del tumor y poder así desarrollar un tratamiento para luchar contra el glioblastoma.