El Presidente de Nicaragua, José Daniel Ortega Saavedra, cada día somete al país a una situación más complicada con claras intenciones de llevarlo al borde del caos y desastre económico.
Actúa como un hombre atribulado por problemas que sólo él conoce y ya no le importa la vida de los demás, por tanto se empeña en causar mucho daño a toda una nación.
No tiene la mínima consideración a sus conciudadanos. Manipula a unos y manda atacar a otros al extremo de quererlos exterminar de cualquier forma: a cuchilladas, morterazos, pedradas, garrotazos, etc.
Es difícil para mucha gente aguantar lo que está pasando en Nicaragua, dado que su cultura dejó de ser la lucha armada. Pero Ortega se empecina en seguir utilizando métodos violentos y terroristas. Nadie que se opone a él quiere volverse a armar y responderle de la misma manera, razón de la cual él se aprovecha para usar el poder institucional y de facto para atacar al 62 por ciento de la población que no votó por él en las elecciones del 2006.
No le basta irrespetar a quienes no piensan como él y su séquito, sino que los manda a agredir con gente que sale de lugares que son nido de delincuencia. Esto último lo han expresado extraoficialmente policías que están en la primera línea de enfrentamientos y que no actúan porque “ésa es la orden que nos han dado”.
Señor Presidente, basta ya de tantas tropelías. Deje de ordenar a la Jefa de la Policía, Aminta Granera, que no actúe contra sus vándalos; deje de mantener haciendo nada al Ejército de Nicaragua. Su partido ya se robó las elecciones en muchos municipios y para rematar quiere seguir bañando de sangre a la nación entera.
Los métodos que ha ordenado Ortega usar contra quienes le reclaman por el descarado robo de las elecciones municipales, mal que bien tendrán su fruto en los ciudadanos que se sienten atrapados por un tirano. Señor Ortega, nadie es eterno en el poder y usted con su gente, no son la excepción.
Ortega ni siquiera imponiéndose a punto de más terror, persecución, ajustes de cuentas y/o encarcelamiento, podrá perpetuarse en el poder, salvo que la oposición lo permita. Y aún así, la mayoría de la gente no permitirá más opresión de dictadores como Somoza o él mismo.
Definitivamente todo lo que Ortega ha ordenado hacer contra los nicaragüenses que no son de su partido le está causando serios daños y eso lo pagará con el tiempo.
Hay tantas cosas salidas de una mente maligna, que cualquiera que se tome es una perla. Una de las últimas cosas es lo que dijo el Procurador General de la República, Hernán Estrada: “Yo quisiera decirles que si el comandante Daniel Ortega dispusiera llamar (a sus partidarios) a las calles, no quedaría piedra sobre piedra en este país y sobre ninguna emisora, sobre ningún canal de televisión o medio de comunicación. Gracias a Dios no lo ha hecho y a la paciencia y a la serenidad del gobernante”. Imaginen esta amenaza de exterminio de Estrada. Parece que esta advertencia la quieren cumplir poco a poco. Ayer los vándalos sandinistas acuchillaron a nuestro colega Iván Olivares y destruyeron una unidad de Canal 2. Esto querían Estrada y Ortega. ¿Satisfechos? El pueblo se los cobrará tarde o temprano.