Desde finales de octubre Marlen López López, de siete años, no asiste a la escuela. La playa se le llevó su uniforme y sus zapatos, y así prefiere “no asistir a clases”. Sus hermanos corrieron con mejor suerte pues lograron rescatar sus pertenencias y continúan yendo al centro escolar.
La playa que despojó de sus pertenencias a la niña, también la desalojó de su casa, en el barrio Manchester, y la llevó a conocer un nuevo lugar, el Colegio San Sebastián, donde se aloja mientras las autoridades de la Alcaldía de Managua deciden dónde será ubicada ella y las 97 familias que habitan este colegio.
“Me gusta este lugar porque hay sombra, pero allá estábamos bonito porque teníamos nuestro palo de guineo, de calala y de limón, pero se quedaron allá”, dice Marlen. Sin embargo cuando se le pregunta si desea regresar a “la playa” de manera contundente dice “no”. Razones no ofrece, pero sabe que no quiere hacerlo.
DESTINO INCIERTO
María Hernández también está contenta con el lugar que actualmente habita. Dice que a su familia no le hace falta alimentación, tampoco atención en salud y no están sufriendo la inclemencia de “la playa”, pero confiesa que desearía estar en su casa.
“Estamos bien, pero nunca es lo mismo como estar en su casa. En un lugar que a uno le pertenece, propio y no en un lugar que después nos iremos”, dice Hernández, quien agrega que después de casi un mes de habitar en el Colegio San Sebastián, aún no saben a dónde serán trasladados.
Las noticias no son muy alentadoras. De acuerdo con Jeanel Reyes, representante de los damnificados en el Colegio Santa Clara, serán las autoridades municipales electas quienes decidan dónde serán ubicados. “Nos sentimos olvidados. Tenemos alimentos, pero ya nadie se acuerda de nosotros. No hay respuesta y la gente está aburrida y desesperada por regresar a sus casas”, afirma.
SE MULTIPLICAN
Actualmente en Managua siete escuelas funcionan como albergues para quienes durante el invierno resultaron afectados en los barrios Acahualinca, Manchester y Domitila Lugo. Las autoridades contabilizan unas 285 familias habitando los centros, es decir un poco más de mil personas.
Pero estas cifras tienden a elevarse debido a que en todos los albergues se registran casos de mujeres embarazadas. En el Colegio San Sebastián hay alrededor de 10 nuevos inquilinos y 14 están por llegar. Todos han sido ubicados en un área en común a espera de que las nuevas autoridades de la Alcaldía de Managua decidan dónde iniciarán sus vidas.