Direcciones como “Ceiba 3214”, podrían sustituir a otras como “del Arbolito tres abajo y dos al lago”, a partir del próximo año, si el alcalde electo de Managua, aún por definirse, decide implementar el nuevo sistema de nomenclatura, ideado por el arquitecto Modesto Armijo.
Se trata de un diseño relativamente fácil de aprender para cualquier habitante, pero que desde ya su creador, y el propio Alcalde de Managua, Dionisio Marenco, reconocen que no será sencillo inculcarlo en la cultura popular.
Armijo aseguró que es fácil porque está compuesto por un nombre y cuatro dígitos, nada que ver con sitios como Ciudad Guatemala, donde la gente tiene que aprenderse combinaciones complejas entre números, nombres de calles y zonas, o como México, donde hay más de 600 nombres de calles repetidos.
La nomenclatura que Marenco dejaría de herencia al futuro Alcalde de Managua tendría tres sistemas de referencia para la ciudad: la Carretera Norte (eje uno), la Carretera Sur (eje dos), y la Carretera a Masaya (eje tres).
Esto dividiría Managua en seis grandes áreas que estarían subdivididas en 76 zonas, de 4,466 calles y 4,170 avenidas.
Afortunadamente para los ciudadanos, sólo habrá que aprenderse el nombre de la calle y el número de casa, ya que cada zona será nombrada con árboles, animales u otros temas.
Los nombres de calles famosas también cambiarán, pero no serán sustituidos, de manera que tendrían nombres oficiales y populares.
Los números darán la ubicación por sí solos. Por ejemplo, los cercanos a cero estarán próximos al norte, y los que se aproximen al 6,000 se ubicarán más al sur. Las calles pares estarán al norte y las impares al sur, mientras que las avenidas pares estarían al oeste y las impares al este.
Marenco advirtió que el próximo alcalde debe perfeccionar esta nomenclatura, a fin de adecuarla a residenciales como Las Colinas o barrios paupérrimos, para descubrir posibles problemas que salgan en el terreno.
El alcalde y Armijo animaron a empresas como Correos de Nicaragua, Telcor, Unión Fenosa, entre otras, a apropiarse del proyecto, para que enseñen a la gente a ubicar sus direcciones, ya que sale más caro trabajar sin nomenclatura.