Estimular la creatividad y el conocimiento es la virtud más sobresaliente del maestro (Einstein).
La transformación de un estudiante universitario de alumno a colega es un gran acontecimiento en el mundo académico. Este camino es bien conocido por los académicos que lo hemos recorrido en ambas direcciones, transfiriendo a los alumnos el conocimiento tangible e intangible sin reservas. El trabajo de investigación para la monografía o tesis de grado es el punto donde las misiones de la universidad, como creadora, coordinadora y transmisora de conocimiento se entrecruzan. En este momento la enseñanza se convierte en una concordancia de dos personas, el catedrático guía y el alumno, hasta el punto de llegar a ser una instrucción individualizada, pendiente de la esperada satisfacción o del temido fracaso. Bajo la tutela del catedrático guía, el alumno descubre y normaliza en su interior las reglas de su disciplina en una forma intelectual, metodológica y ética, hasta el punto que su futuro profesional depende del éxito o fracaso del trabajo de la investigación. De la misma forma el maestro pone en juego sus capacidades de transferir conocimiento, como educador e investigador. El producto de la fusión académica del catedrático guía y el alumno hace que las universidades no sean centros de estancamiento escolástico, intelectual y científico. La principal misión de las instituciones universitarias es asegurar que los valores, modelos, experiencia científica y aplicabilidad de los conocimientos sean transferidos de una generación a la siguiente.
Por otra parte, los profesionales que trabajan fuera del ámbito académico tienen experiencias meritorias que los capacitan para ser tutores y pueden facilitar a los estudiantes un espacio en la industria o empresa, tanto estatal como privada, donde puedan hacer sus trabajos de investigación, haciendo de los problemas nacionales y sus posibles soluciones, el centro de la actividad, creatividad, ingeniosidad, imaginación y originalidad académica de sus tesis o monografías, intentando al mismo tiempo crear puestos laborales para los futuros colegas.
El ser catedrático guía, profesor guía, preceptor, consejero o mentor es una actividad reconocida y valorada que ha sido la inspiración de grandes maestros que son modelos en el mundo académico. Un ejemplo es Severo Ochoa (1905-1993), español, Premio Nobel en Medicina en 1959, quien aspiraba a tener como catedrático guía a Santiago Ramón y Cajal (1852-1934), también español y Premio Nobel de Medicina en 1906, pero las circunstancias no lo permitieron; sin embargo, estudió bajo la tutela de otro profesor quien le recomendó que estudiara a Ramón y Cajal. El catedrático guía es el catalizador para crear futuros profesionales y aún posibles catedráticos e investigadores universitarios, con la destreza que se necesita para avanzar en las carreras que están próximas a empezar, tanto científica como socialmente, integrando el conocimiento a la problemática nacional y desarrollando un alto nivel de integridad y ética para el ejercicio de la profesión. La institución universitaria tiene criterios para escoger a los catedráticos guías o mentores, pero éstos necesitan incentivos para que puedan desempeñar eficientemente esta delicada tarea. La buena relación entre las partes integrantes, catedrático guía y alumno, hace que las habilidades científicas de ambos se fortalezcan con la investigación que se realiza. Los consejos facultativos tienen la competencia para dar al estudiante toda la autoridad y responsabilidad que necesita para seleccionar a su mentor, y los comités de ética universitarios tienen la obligación de examinar el tema que se quiere desarrollar y estudiar y, determinar, si los principios de la integridad científica son respetados y la protección de los sujetos en estudio es cumplida, especialmente si la investigación involucra seres humanos.
El gran reto para el catedrático guía consiste en ayudar al alumno a cruzar ese estado de transición de un sistema estructurado de clases magistrales a un sistema libre y con un orden distinto dentro del mundo sin linderos de la tesis o monografía, donde imperan el conocimiento, el razonamiento y la deducción con la consecuente transformación de alumno a colega.