publicidad
Managua
09:09 pm
16.11.08
Regístrese gratis aquí  |  Administre su perfil de usuario  |   
Portada
Última Hora
Política
Nacionales
Economía
Campo & Agro
Regionales
Editorial
Deportes
Sucesos
Internacionales
Opinión
Revista
Vida Social
Cartas al Director
Caricaturas
Agenda de Eventos
Eventos Empresariales
Tecnología
Religión y Fe
Mosaico
Entrevista
Enfoque
Hablemos del Idioma
Noticias >> Internacionales
Fin al neoliberalismo. Un grupo de personas protestan en Manila, Filipinas, contra la reunión del G-20, reclamando el fin del neoliberalismo y exigiendo un cambio en el sistema económico mundial. (LA PRENSA/AP)
G-20, ¿una cumbre inútil?
Nadie esperaba que los 20 países más ricos acordaran una nueva arquitectura financiera mundial
Lo positivo de la cumbre es que las nuevas naciones emergentes son parte importante de la negociación
Marcelo Justo
BBC Mundo
publicidad
Los resultados

La cumbre del G-20 concluyó con la determinación de reformar y fortalecer los mercados financieros, pero con la advertencia de que la responsabilidad es de cada país y que hay que evitar, por contraproducente, la regulación excesiva.

Al término de la cumbre, los jefes de Estado dieron a conocer una declaración final de 10 páginas, en las que se perfilan las futuras reformas que deberán acometer los países antes del 31 de marzo.

Como puntos importantes, este grupo reafirmó su vocación de continuidad con la convocatoria de una nueva cumbre antes del 30 de abril, y mostró su determinación a dar un mayor peso en los organismos internacionales a los países emergentes y en desarrollo.

Estados Unidos logró imponer su tesis de que no conviene crear nuevos organismos y supervisores internacionales, ni crear regulaciones excesivas contra el mercado.

Debate global

“La reunión de los países del G-20 puede ser un primer paso, pero lo que se necesita es un debate realmente global. No se trata de acordar un incremento de fondos para el FMI o algunas medidas rápidas para salir del paso. No se soluciona con eso: un parche no sirve”, afirmó Jesse Griffiths, del Bretton Woods Project.

¿Cimiento de un nuevo orden financiero internacional o irrelevante pie de página? Éste es el dilema que enfrenta la cumbre del G-20 que inició este sábado en Washington.

Nadie espera que esta amalgama de naciones dispares —los ricos del G-7, las nuevas potencias del BRIC (Brasil, Rusia, India, China) y países varios como Argentina, Corea del Sur, Turquía y Arabia Saudita entre otros— pueda acordar con dos sesiones de trabajo de 90 minutos una nueva arquitectura financiera mundial.

“Tendremos declaraciones generales y se necesitará mucho trabajo adicional para que eso se refleje en propuestas concretas. El significado más impactante de la reunión es que las nuevas naciones emergentes serán parte de la negociación”, señaló a BBC Mundo Kevin Young, especialista en Política Internacional del London School of Economics.

Pero el tiempo urge. En una declaración el viernes 7 de noviembre, la Unión Europea indicó que el G-20 debería aportar soluciones en los próximos 100 días. El plazo se cumple a fines de febrero: aproximadamente un mes después de la asunción de Barack Obama.

LO VIEJO Y LO NUEVO

¿Se puede comparar esta cumbre del G-20 con la reunión de 44 naciones en Bretton Woods en 1944 que definió el orden internacional que regiría al mundo capitalista de la posguerra?

Los acuerdos de Bretton Woods crearon instituciones internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco de Reconstrucción y Desarrollo (IBRD, luego absorbido por el Banco Mundial) para evitar turbulencias económicas globales como la de los años treinta.

ECONOMÍA Y POLÍTICA

En vísperas de la cumbre de Washington unas 260 ONG y organizaciones humanitarias dieron a conocer una declaración en la que reclaman el fin de la agenda desreguladora y privatizadora global, una mayor transparencia institucional mundial y claros límites al FMI, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio.

Hasta hace poco un programa de esta naturaleza parecía una agenda radical con escasas posibilidades de aplicación.

La peor crisis financiera global desde los años treinta ha cambiado el clima intelectual del debate y, al menos en el significado superficial de algunas palabras, distintos líderes europeos coinciden en la necesidad de crear “un nuevo orden global financiero”.

Sin embargo, la disparidad política de los miembros del G-20 puede empantanar las conversaciones o tornarlas en un juego vacuo de declaraciones altisonantes.

¿Cuánto terreno común pueden encontrar los países del BRIC y del G-7 o miembros individuales como Rusia y Estados Unidos?

En este contexto, los 100 días de la Unión Europea parecen más una expresión de deseos que una posible realidad.

Más teniendo en cuenta que la cumbre del G-20 en Washington tiene de anfitrión a un protagonista debilitado: George W. Bush.

Noticias Servicios Suplementos Especiales Publicidad Enlaces
Mapa del Sitio Nicas en el Exterior Contactos Ayuda
©LA PRENSA 2009 Aviso legal Política de privacidad Consultas y Sugerencias
Manual de Estilo de LA PRENSA
Fotorreportajes
Sucesos del 2006: Nicaragua
Búsqueda