WASHINGTON. - Los líderes mundiales reunidos en la cumbre de la G20 se aprestaban hoy a adoptar medidas para atacar en distintos frentes las debilidades del sistema financiero mundial. Asimismo planeaban volver a reunirse a principios del 2009 para tratar de poner fin a la depresión económica mundial y precaverse de mayores sobresaltos económicos en el futuro.
Funcionarios europeos en la reunión de las 20 potencias dijeron que un principio de acuerdo probablemente instará a los gobiernos a intensificar sus esfuerzos por impulsar sus economías, cooperar en la regulación internacional del sistema financiero y reformar las estructuras mundiales para asistir a los países en desarrollo necesitados.
El primer ministro británico Gordon Brown dijo que los líderes avanzaban en las conversaciones que calificó de arduas, pero que difícilmente se llegaría a un acuerdo final sobre los aspectos concretos de la regulación y reforma global. Sin embargo, añadió que podrían acordar "medidas rápidas" sobre política fiscal, tales como recortes impositivos y aumento del gasto público.
CRISIS NO HA TERMINADO
El presidente George W. Bush dijo que hubo progresos en la cumbre de las 20 economías desarrolladas y emergentes más grandes del mundo. Dijo que los gobernantes se acercaban a un acuerdo para detectar las debilidades en materia de inversión y regulación. Añadió que la crisis no ha terminado y resta mucho por hacer.
El mandatario estadounidense se declaró complacido, antes del inicio de las conversaciones, porque se discuten formas de avanzar.
Funcionarios europeos, que hablaron bajo la condición de anonimato porque el proyecto aún era objeto de negociación, dijeron que probablemente habría una segunda reunión en abril en Londres, París o Tokio, una vez que el presidente electo Barack Obama asumiera el puesto.
En un esfuerzo por evitar futuras sorpresas calamitosas como la que ahora recorre el mundo, se prevé que los líderes buscarán un acuerdo sobre reglas contables más estrictas y mayor transparencia.
La cumbre comenzó con una cena suntuosa en la Casa Blanca el viernes por la noche y continuó el sábado a puertas cerradas.