El verdor regresó a la cratérica Laguna de Tiscapa, declarada ayer como área “libre de basura”, luego que obreros de la comuna capitalina le sacaran en siete contenedores toda la basura que le había llegado durante el mes pasado.
Los desechos, que llegaron a la laguna a través de dos cauces que cruzan varios barrios de la capital, fueron limpiados por una docena de trabajadores municipales y el costo de la misión alcanza los 300 mil córdobas, la mitad del costo que las autoridades municipales habían anticipado.
El administrador del sitio, Roberto Sánchez Ramírez, indicó que el aumento en el nivel del agua, en casi diez metros, facilitó la limpieza.
“El agua subió tanto de nivel que fue más fácil sacar la basura directamente del agua a los sitios donde se instaló la pala mecánica. Entonces, la primera etapa fue manual, pero ya para la salida se usó la pala mecánica y los contenedores”, explicó el director de Patrimonio Histórico municipal.
ÁRBOLES SECOS
A inicios de octubre, el período lluvioso arreció a nivel nacional y como consecuencia el sistema del drenaje pluvial en Managua colapsó.
Las fallas en el sistema provocaron a su vez que la micropresa Los Gauchos, ubicada en la parte sur de la Laguna de Tiscapa, fuera rebasada en su capacidad y no retuviera los sedimentos y la basura que era transportada a través del cauce que baja de las zonas altas de la ciudad. Todo eso llegó directamente a la laguna.
Como si fuera poco, la población que vive a orillas del cauce que cruza el Jorge Dimitrov tampoco tuvo piedad de la laguna, porque tiró una enorme cantidad de basura que fue arrastrada por las aguas y cayó directamente sobre la laguna cratérica que fue declarada como área protegida, con categoría de Reserva Natural, a través del Decreto No. 4291, del 31 de octubre de 1991.
Las secuelas fueron inmediatas. La superficie de la laguna se llenó completamente de basura, porque ni las vallas acuáticas de retención de basura soportaron la cantidad de desechos que le llegó a la laguna.
En ese momento centenares de botellas de plástico, desperdicios de cartón, vidrio, latas, entre otros tipos de basura, llenaron la laguna y le restaban el espacio a los pocos peces y tortugas que aún sobreviven en sus aguas.
CALIDAD DEL AGUA CAMBIA
Aunque ese panorama cambió y la basura desapareció, la calidad del agua sufrió un serio retroceso.
Las autoridades municipales aún no determinan el grado de afectación, pero los primeros en sufrir las consecuencias fueron varios árboles capulines que no resistieron los desechos y se secaron dentro del agua.
Otras plantas también fueron arrancadas por las fuertes aguas que cayeron a la laguna.
DEBE SER PRIORIZADA
Lo más grave para Tiscapa es que los dos cauces, origen de la contaminación, aún no son desviados y la laguna sigue en riesgo. Por tal motivo, el vicealcalde Felipe Neri Leiva Orochena fue enfático al asegurar que la laguna requiere “ser priorizada por el próximo Gobierno Municipal”.
Durante un recorrido por los alrededores de la laguna, Leiva Orochena explicó que ese cuerpo de agua alberga a una gran cantidad de flora, por lo cual se ha convertido en un “pequeño” pulmón de Managua.
La laguna estará abierta nuevamente al público en los próximos días y se espera que para el próximo verano las aguas estén aptas para la natación.