Su presencia en Nicaragua provoca muchas impresiones. Y siendo sinceros, la admiración e inspiración por su persona son los sentimientos más profundos.
Cal Ripken Jr., ese personaje que hizo de su carrera un ejemplo de dignidad, se encuentra en Nicaragua, con el compromiso de aportar en el desarrollo de la pelota nicaragüense, con niños de entre 8 y 12 años de edad.
Y comenzará a cumplir su propósito desde hoy. Se reunirá a las 8:00 a.m. con 30 entrenadores de Granada en el Cocibolca Jockey Club. Por la tarde (1:00), lo hará con los niños en el Estadio Roque Tadeo Zavala.
También tiene en agenda las ciudades de León y Managua.
Ripken, que se hace acompañar de dos entrenadores de la academia que él mismo estableció en Estados Unidos, compartirá sus conocimientos junto al nicaragüense Denis Martínez, el lanzador latino con más victorias en las Ligas Mayores.
“Es un honor tener la oportunidad de demostrar el amor por el deporte, pero principalmente, de promover sonrisas y compañerismo en Nicaragua”, dijo Ripken anoche durante una rueda de prensa en la Embajada de los Estados Unidos.
Ripken, de 6.4 pies de altura y 220 libras de peso, es dueño de una de las marcas más impresionantes de las Grandes Ligas: la racha de más partidos jugados de manera consecutiva, de 2,632; dejando en el camino el registro de 2,130 del legendario pelotero Lou Gehrig.
Se le atribuyen muchos logros, pero uno —en especial— provocó que se redefiniera la posición del campo corto, que antes de su ascenso a las Mayores era cubierto por peloteros de estatura relativamente baja, con excelente defensa y velocidad, pero poco poder en el bate.
Ripken cumplió con la defensa y velocidad, pero añadió poder, con una altura que no era propia de un campo corto. Tuvo 12 campañas con 20 o más jonrones y 90 remolques, y es parte del selecto club de los 3 mil hits y 400 cuadrangulares.
Ingresó al Salón de la Fama el 29 de julio del año pasado.
“Podemos derrumbar muros que nos dividen con el deporte”, añadió Ripken Jr.
“NO PENSABA EN LA MARCA”
Ripken compartió un poco con los periodistas sobre los momentos más importantes de su carrera, y afirmó que nunca tuvo en su mente la marca de Gehrig.
“No jugaba pensando en Gehrig. Yo tenía sentido de responsabilidad, y eso me movía cuando iba a jugar”, afirma.
Cuando se le consultó si hubo momentos en que no quería aparecer en la alineación de los Orioles de Baltimore (único equipo en su carrera), Ripken respondió que de las situaciones difíciles se fortaleció, para continuar adelante.
“Aprendí a través del dolor. Cuando la pasión y determinación están en uno, el dolor se convierte en una escuela”, dice.
Ripken dice que consultó con su esposa cuando decidió no alinear en su partido 2,633.
“Ese día, diez minutos antes de comenzar el partido, me reuní con el gerente del equipo, y le dije que sería el fin de la racha. No me sentí triste, al contrario, celebré con la gente esa victoria”, comenta.
ÉXITO SIN ATAJOS
Ripken dice que el éxito se consigue sin atajos. Y muchos peloteros quieren conseguir triunfos cortando el camino.
“Los esteroides parecen un atajo para el éxito, y estoy seguro de que muchos de los peloteros dopados están arrepentidos de haber tomado ese atajo”, dice.
“Yo no soy juez, ni tengo por qué juzgar a nadie. Pero sí creo que el éxito viene por el empeño, nunca se toman atajos”, finalizó.