publicidad
Managua
09:05 am
13.11.08
Regístrese gratis aquí  |  Administre su perfil de usuario  |   
Portada
Última Hora
Política
Nacionales
Economía
Campo & Agro
Regionales
Editorial
Deportes
Sucesos
Internacionales
Opinión
Revista
Vida Social
Cartas al Director
Caricaturas
Agenda de Eventos
Eventos Empresariales
Tecnología
Religión y Fe
Mosaico
Entrevista
Enfoque
Hablemos del Idioma
Noticias >> Cartas al Director

Democracia

“Todos los males de la democracia pueden curarse con más democracia”.

Alfred Emanuel Smith (1873-1944), político estadounidense.

Cambiar Ley Electoral

Nuevamente, los nicaragüenses, motivados por el fervor partidario, se enfrentan violentamente en las calles, causando destrozos materiales, daños a la propiedad, golpeados, heridos y muertos; todo por causa de los resultados en las elecciones municipales.

Los programas de radio y TV transmiten informaciones diversas sobre los comicios electorales, que revelan la imposición del poder partidario danielista sobre los partidos de oposición. Los negros presagios sobre el desarrollo de las votaciones se hicieron realidad; no podía ser de otra forma, ya que desde un inicio la dirigencia de partido FSLN había creado las condiciones para resultar victorioso: eliminó de la contienda a los partidos PC y MRS que le podían restar votos e hizo todo lo posible por desprestigiar la imagen de Eduardo Montealegre, candidato del PLC; retuvo la entrega de cédulas a los jóvenes para que no votasen; no permitió que hubiesen observadores nacionales y por otra parte, utilizó toda su influencia en el CSE, para que los fiscales del FSLN tuviesen poder de decisión en las Juntas Receptoras de Votos para poder anular o amilanar a los fiscales de oposición y hasta sacarlos del recinto electoral en caso de que actuaran en contra de los intereses del FSLN.

Hubo toda clase de violaciones electorales, desde uso y abuso de los bienes del Estado, hasta el proselitismo partidario por el propio Presidente de la República para proyectar al candidato del partido en el gobierno. El manejo de las boletas electorales, antes y después de las votaciones fue hecho discrecionalmente por los miembros del FSLN, burlando la vigilancia de los fiscales del PLC, utilizando toda clase de subterfugios incluyendo la complicidad de los policías electorales.

Los reclamos, protestas y denuncias ante la Fiscalía Electoral no tuvieron respuesta; así como tampoco habrá respuesta positiva sobre las impugnaciones que presente el PLC, por todas las violaciones y abusos cometidos por los activistas del FSLN, tanto en las Juntas Receptoras de Votos, como en las oficinas departamentales y nacionales del CSE. Con toda seguridad que las alcaldías estratégicas para el FSLN, no serán adjudicadas al PLC, como es el caso de: Managua, León, Granada, Masaya, Rivas, Carazo, Chinandega, Estelí y Matagalpa; por ser éstas las ciudades con la mayor población, necesarias para sumar votos en las futuras elecciones nacionales. Sus objetivos fueron logrados.

Pero no es la protesta cívica la que corregirá tantos “entuertos”, sino la actitud beligerante y patriótica de los Diputados en la Asamblea Nacional, impulsando desde ya proyecto de ley que propicie un ambiente de equidad e imparcialidad para realizar las futuras elecciones nacionales del 2011. Eso es posible lograrlo ya que el FSLN, en la Asamblea Nacional, está en minoría y las bancadas opositoras pueden hacer reformas a la Ley Electoral para que los miembros del CSE respeten los derechos constitucionales y no obedezcan consignas partidarias.

Todo lo acaecido en las recientes votaciones, puede volver a ocurrir en las próximas nacionales del 2001 si desde ya los diputados de la oposición no realizan las enmiendas de ley para que hechos como los actuales no se vuelvan a repetir.

Fulvio Tijerino Pérez

Todos contra la dictadura

Toynbee dijo que la historia se repite en ciclos de decadencia. Parece que nuestro país no es una excepción a esta regla de Toynbee ya que aparentemente estamos volviendo a la era de los dictadores que Nicaragua vivió de los treinta hasta 1990.

El proceso de consolidación de esta nueva dictadura parece estar 90 por ciento finalizado con las pasadas elecciones municipales. Todo el pueblo de Nicaragua salió decididamente a votar, y según los conteos paralelos tanto del PLC como del FSLN definitivamente le dio una victoria contundente a las fuerzas democráticas. Lo que no sabíamos nosotros, era la astucia del presidente del Consejo Supremo Electoral, Roberto Rivas y la maquinaria electoral del FSLN. El señor Rivas nos quiere hacer creer a los nicaragüenses que por primera vez en la historia moderna de Nicaragua el partido de Gobierno no se ha desgastado políticamente, al revés, se ha fortalecido de una manera nunca antes vista.

A pesar de que el pueblo nicaragüense es mayoritariamente antisandinista y todas las encuestas de popularidad del actual Gobierno y su partido enseñan un claro desgaste, y una aprobación pésima por parte de la población, el FSLN milagrosamente arrasa en las elecciones municipales. La situación es simple, o este señor Rivas cree que todos los nicaragüenses nacimos ayer y andamos con chupete y babero, o es una persona tan descarada, y con tan baja moral y respeto que no le importa que todos sepamos la traición que está cometiendo en contra del pueblo de Nicaragua.

Al ver esta terrible situación que sufre nuestro país ante una nueva dictadura, ya vimos a organizaciones como el IPADE, Ética y Transparencia, la curia arzobispal, Amcham, el Cosep y muchas más hablar sobre la precaria situación en la que nos ha puesto este señor Rivas.

El pasado lunes 10 de noviembre más de diez mil nicaragüenses salieron a las calles a defender su voto y no le tuvieron miedo a los CPC ni a las tropas de choque orteguistas. El pueblo de Nicaragua probó el domingo y el lunes que no va a aguantar otra dictadura, el pueblo está dispuesto a apoyarlos en un paro nacional.

Alejandro Reyes

Fraude electoral

El descaro de los funcionarios del Consejo Supremo Electoral y de los fiscales sandinistas de las Juntas Receptoras de Votos no tiene límites. El fraude electoral es de características masivas y se ha dado en casi todas las JRV, sin que la Policía intervenga para nada en las maniobras de intimidación y chantaje de los matones sandinistas contra los representantes del PLC.

El bloque democrático debe impugnar todo el proceso electoral municipal, convocar a una conferencia al cuerpo diplomático acreditado en Nicaragua y trabajar de común acuerdo con los empresarios que no estén asociados con los sandinistas. También deben convocar a una reunión con los miembros de la Conferencia Episcopal de Nicaragua. Pero esto tiene que hacerse cuanto antes, porque el tiempo está corriendo contra la democracia. Hay que elaborar planes para la desobediencia civil, huelga general, no pagar las facturas de los servicios públicos ni impuestos nacionales ni municipales, etc.

Eleonora Carrasco Peña

Elecciones cuestionadas

Los números oficiales, provistos por el Consejo Supremo Electoral (CSE), dan al sandinismo como vencedor en las elecciones municipales que tuvieron lugar el domingo en Nicaragua.

La oposición liberal cuestiona esos datos y demanda un recuento, mientras el grupo observador nicaragüense Ética y Transparencia pide a las autoridades electorales revelar “los verdaderos resultados” y abandonar “posiciones partidistas”.

Partamos del supuesto de que la información emanada por el CSE es correcta y que los reclamos de los vencidos son injustificados. Asimismo, que lo señalado por Ética y Transparencia carece de fundamento y es, por tanto, injustificado.

La paradoja es que esa victoria del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) no logra desmarcarse de la duda que la empaña porque el mismo partido oficialista, el Gobierno y el órgano electoral son los responsables de haber creado un ambiente que en nada propicia la confianza y la tranquilidad necesarias para aceptar y respetar la validez de la decisión ciudadana en las urnas.

Todo por cuanto el presidente Daniel Ortega dispuso sin más que no se permitía la presencia de observadores externos so pretexto de que menoscababa la soberanía nacional.

La observación electoral ha sido necesaria en América Latina como una auditoría para evitar o denunciar añejos vicios en las consultas, dados los antecedentes de larga data.

En un país como Nicaragua, con amplio historial de elecciones amañadas y donde el sufragio periódico y con suficientes garantías es muy reciente (dos décadas), una decisión de esa índole fue precipitada, inconveniente e imprudente, y el momento presente lo demuestra.

Si, como en votaciones anteriores, las autoridades hubiesen permitido la fiscalización de grupos independientes extranjeros, muy probablemente se hubiesen evitado las crispaciones y hechos violentos que ya cobraron la vida de tres personas.

Al no hacerlo, el Gobierno y el FSLN reviven fantasmas y tensiones justo cuando los temores de mayor autoritarismo inquietan a muchos nicaragüenses.

Y peor aún cuando es secreto público que Ortega está tras una reforma constitucional que permita la reelección presidencial inmediata. ¡Algo así como invocar al diablo en el Vaticano!

Víctor Hugo Murillo S.
Periodista costarricense
Noticias Servicios Suplementos Especiales Publicidad Enlaces
Mapa del Sitio Nicas en el Exterior Contactos Ayuda
©LA PRENSA 2009 Aviso legal Política de privacidad Consultas y Sugerencias
Manual de Estilo de LA PRENSA
Fotorreportajes
Sucesos del 2006: Nicaragua
Búsqueda