La ex comandante guerrillera del FSLN y ahora líder del disidente Movimiento Renovador Sandinista (MRS), Dora María Téllez, advirtió que el gigantesco fraude orteguista en las elecciones municipales del domingo pasado, es para que el Consejo Supremo Electoral le “dé una amplia victoria al FSLN y permita al presidente Daniel Ortega negociar una reforma constitucional que le garantice la reelección”.
Otra destacada dirigente sandinista disidente del orteguismo, la también antigua comandante guerrillera Mónica Baltodano, del Movimiento por el Rescate del Sandinismo (MRS), coincidió con Téllez en que “los resultados del CSE (o sea el fraude), abren las puertas a un proyecto de reforma constitucional pactado entre Ortega y el ex presidente Arnoldo Alemán, que le permitirá a Ortega mantenerse en el poder a través de la reelección o del cambio de figura en el mandato del Ejecutivo”. Y tal como informó LA PRENSA en su edición de ayer martes 11 de noviembre, ambas dirigentes agregaron que “estas reformas ya están cocinadas” y serán discutidas en la Asamblea Nacional a finales de este mes, para ser aprobadas “a más tardar” el 15 de diciembre, .
Es cierto lo que dicen las dirigentes sandinistas disidentes, en cuanto a que el motivo fundamental de este fraude electoral es abrir las puertas para la reforma constitucional que le permitiría a Ortega seguir en el poder después de cumplir su período. Lo que está por verse es si Ortega conseguirá este propósito, es decir, si el ex presidente Alemán y los diputados que lo respaldan incondicionalmente se van a prestar a esta monstruosa maniobra, después de la gigantesca burla que el orteguismo ha hecho al voto popular y al mismo Partido Liberal Constitucionalista.
En realidad, el fraude electoral no se debe sólo a la compulsión orteguista de robarse las elecciones y burlarse de la voluntad popular. Ése es el medio con el que pretende alcanzar su objetivo estratégico, cual es la reforma constitucional para reelegirse por las buenas o de manera fraudulenta en las elecciones de 2011; o para, en segunda opción, seguir gobernando como primer ministro designado por la Asamblea Nacional.
Hasta ahora la principal debilidad política de Daniel Ortega es haber sido elegido en noviembre de 2006 con apenas el 38 por ciento de los votos populares. Pero en la actualidad es peor la situación real de Ortega, porque debido a su pésima gestión gubernamental tiene un rechazo de más de 70 por ciento de la población, como lo han demostrado las encuestas. De manera que para él es muy importante ubicarse de cualquier manera, aunque sea mediante fraudes electorales como el del domingo pasado, en el ranking de los gobernantes populistas de América Latina que ostentan la cifra de cincuenta por ciento y más de supuesto respaldo popular.
Además, apoyado en ese falso porcentaje de más de la mitad de la votación nacional que se está adjudicando mediante el fraude en las elecciones municipales, Ortega se sentirá fortalecido para negociar con el ex presidente Alemán y la cúpula del PLC, la reforma constitucional antes mencionada. Para Ortega es mucho más difícil que Alemán y el PLC le acepten esa reforma constitucional, si está respaldado sólo por el 38 por ciento de voto popular con que se eligió en el 2006 . Le sería mucho más fácil conseguir esa complicidad liberal, teniendo más del cincuenta por ciento de la votación en los comicios municipales, aunque este porcentaje sea obtenido mediante un escandaloso fraude como el que anunció el desacreditato presidente del Consejo Supremo Electoral, Roberto Rivas.
Sin embargo, esperamos que el doctor Alemán no se preste al juego sucio de Daniel Ortega. Alemán tiene en sus propias manos la gran oportunidad de lavar su imagen ante el pueblo — negándole a Ortega el apoyo que éste requiere desesperadamente para quedarse indefinidamente en el poder—, o terminar de hundirse en la ignominia. Y en cualquier caso, la mayoría de los diputados del PLC no deben ceder sus votos a Ortega para esa reforma que únicamente apuntaría a restaurar la dictadura orteguista, y ni siquiera abriría la posibilidad de que el caudillo liberal vuelva a ser Presidente de Nicaragua.
Es más, los diputados del PLC, junto con los del Movimiento Vamos con Eduardo y del MRS, deberían enfrascarse en tratar de revertir el monstruoso fraude electoral del domingo pasado, y destituir a los magistrados del CSE, en primer lugar a su insólito y desacreditado presidente Roberto Rivas Reyes.