publicidad
Managua
10:09 pm
07.11.08
Regístrese gratis aquí  |  Administre su perfil de usuario  |   
Portada
Última Hora
Política
Nacionales
Economía
Campo & Agro
Regionales
Editorial
Deportes
Sucesos
Internacionales
Opinión
Revista
Vida Social
Cartas al Director
Caricaturas
Agenda de Eventos
Eventos Empresariales
Tecnología
Religión y Fe
Mosaico
Entrevista
Enfoque
Hablemos del Idioma
Noticias >> Opinión
Las tinieblas y las armas de la luz
Juan Bosco Cuadra
El autor es filósofo
publicidad

En el mundo de la ciencia moderna y contemporánea, las hipótesis que causaban risa en los comienzos del siglo XX, hoy en día muchas de ellas no solamente han sido comprobabas, sino que se han convertido en verdades o leyes científicas. Una de estas hipótesis fue la de la existencia de “agujeros negros” en el cosmos.

Estos “agujeros negros” son una especie de licuadora cósmica que devora y se traga todo lo que se acerca a ellos, sean constelaciones, planetas o estrellas. La única manera de poder observarlos desde la Tierra o el espacio resulta por la luz que proyectan desde su entorno. De lo contrario sería imposible observarlos.

También los científicos han descubierto los llamados “agujeros luz”, que tienen en el cosmos una función totalmente diferente, a saber, el de producir constelaciones, planetas, soles y estrellas.

Así como en el espacio sideral existe la presencia tanto de la oscuridad como de la luz intensa, también en los mundos de la política, la religión y la cultura en general. Mencionaré los siguientes ejemplos: Nerón, Atila, Hitler y Stalin en política; Arrio, Maní, Pelagio y Lutero en la religión; Hegel, Nietzsche y Foucault en la filosofía. De esta metáfora podríamos derivar unas interesantes conclusiones para nuestro sufrido país:

En primer lugar, quisiera destacar que jamás en Nicaragua ha habido una persona que mueva tanto a disensión como el actual Presidente de la República. Se podría reunir quizás un centenar de volúmenes (libros) sin alcanzar una solución concreta y satisfactoria. Pareciera como que nos dejáramos “seducir” por los cantos de sirena: Unos atacándolo desmedida y despiadadamente y otros queriendo llegar a consensos que terminan finalmente en prebendas entre las partes. En otras palabras, se pasan al “otro lado”, lastimando sus propias conciencias y perjudicando terriblemente a nuestro sufrido pueblo.

Hace mucho tiempo comprendí que todos caímos en una trampa bien planeada. No se puede vencer las tinieblas con las armas de las tinieblas, sino con las “armas de la luz”. A la luz de las enseñanzas de San Pablo, leemos que “nuestro combate no es contra la carne y la sangre, sino contra las potestades que habitan en los aires…” (Efesios 6, 12). Y, ¿cómo combatimos a estas potestades? Con la oración y con la buena conducta, ¡por supuesto!

Ahora bien, ¿cuáles son esas armas de la luz, puesto que todavía nos seduce el altercado y la confrontación? El poder político actual utiliza frases del “reino de la luz” para confundir a los que —supuestamente ingenuos— ellos quieren confundir. Como si la mayoría de los nicaragüenses no conociéramos demasiado bien esta solapada hipocresía. Es evidente que estos políticos de turno “subestiman” la inteligencia del nicaragüense y del mundo.

“El amor es más fuerte que el odio”. Todos estamos de acuerdo. Pero, les pregunto yo, ¿desde cuándo el amor es ocioso? El verdadero amor es “pro-activo”, “productivo” y “creativo”. Nuestros ancestros solían decir: “Obras son amores y no buenas razones”. ¿Acaso estos señores plantados en las rotondas de Managua sin hacer nada (más que blandir una bandera y un rótulo) son prueba consecuente del amor que predican?

Ante estos “agujeros negros” habrá que actuar de dos maneras: en primer lugar, aislándonos de la fuerza centrífuga para no ser absorbidos. Un sabio sacerdote me decía en cierta ocasión que “con el diablo no se dialoga, sino que se le vence acercándose uno más a Dios”. Sin embargo, podría también ser una celada más el identificar la malignidad del demonio con una persona. Sería ésta la “trampa maniquea”. Y, en segundo lugar, crear con nuestras conductas verdaderos “agujeros de luz”, que traigan la verdadera esperanza que tanto necesita Nicaragua. Nunca debemos olvidar que la actividad política, más que un negocio, es una actividad moral, la más divina de todas, según Santo Tomás de Aquino. Debemos defender con todas nuestras fuerzas la democracia que tanto nos ha costado construir desde 1990.

Actualmente se exhiben letreros de políticos aspirantes en las elecciones de mañana a las distintas municipalidades del país. Personalmente me ha impresionado el que dice: “Todos contra Ortega, todos con Eduardo”; yo diría, en cambio: “TODOS CON EDUARDO, NINGUNO CON ORTEGA”.

Noticias Servicios Suplementos Especiales Publicidad Enlaces
Mapa del Sitio Nicas en el Exterior Contactos Ayuda
©LA PRENSA 2009 Aviso legal Política de privacidad Consultas y Sugerencias
Manual de Estilo de LA PRENSA
Fotorreportajes
Sucesos del 2006: Nicaragua
Búsqueda