El Presidente de Bolivia, Evo Morales, acusó ayer a la Oficina Antidrogas de Estados Unidos (DEA) de fomentar el narcotráfico, ratificó su decisión de suspender las actividades de la agencia norteamericana en este país y prometió “nacionalizar” la lucha antinarcóticos.
“Por la dignidad de los bolivianos hemos decidido que la DEA debe retirarse del territorio nacional”, dijo el mandatario en un acto en un cuartel policial.
“¿Y por qué?”, se preguntó Morales, respondiendo que la “DEA no respetaba a la Policía, inclusive a las Fuerzas Armadas (de Bolivia), y lo peor no es que luche contra el narcotráfico sino (que) fomentaba el narcotráfico”.
Para justificar esta afirmación Morales dijo que en un operativo en 1986 en el Parque Nacional Huanchaca (noroeste) se descubrió la factoría más grande de cocaína, que —según el gobernante— “estaba bajo la protección de la DEA”.
El jefe de Estado dijo que tiene “bastante documentación” para justificar su denuncia y aseguró que su gobierno “va a defender la dignidad de los bolivianos por encima de cualquier riqueza o pobreza o por encima de cualquier ayuda internacional, porque primero está la soberanía”.
Además reveló que la DEA investigaba a dirigentes sindicales y políticos que se oponían a los gobiernos neoliberales, entre los que se encontraba él mismo, en una persecución política de la que dijo tener “también documentación”.
El gobernante señaló su intención de “entregar esa documentación a las autoridades de Estados Unidos o al presidente electo Barack Obama” y señaló que su gobierno está preparado y decidido a nacionalizar la lucha contra el narcotráfico.
Juan Ramón Quintana, Ministro de la Presidencia, presentó recortes de prensa que consideró datos objetivos con los que “nuestro Presidente tomó la decisión de suspender las actividades de la DEA”.