Después de varios meses de intensa batalla política, inician hoy las 72 horas de silencio previstas por la Ley Electoral.
La Ley Electoral, de rango constitucional, establece en su artículo 97 que “setenta y dos horas antes del día de las votaciones, cesará toda actividad de la campaña electoral, y los medios de comunicación estarán a la orden del Consejo Supremo Electoral para difundir la información acerca de los procedimientos para ejercer el derecho al sufragio”.
Mauricio Zúñiga, director del Instituto para el Desarrollo y la Democracia (Ipade), explicó que el propósito del silencio electoral es “que el ciudadano tenga un momento de reflexión” que le ayude a votar sin estar sometido al “bombardeo publicitario” de los candidatos y los partidos políticos.
Asimismo, indicó que esta medida está contemplada en nuestro país por el alto grado de polarización.
“En otros países no es necesario el silencio electoral e incluso muchas personas van a votar con sus camisetas partidarias, pero en Nicaragua existe mucho conflicto y descalificación por parte de los partidos y por eso es importante esta medida”, explicó.
El calendario electoral contempla el período de silencio electoral (72 horas), en el que no puede haber mítines, marchas, caravanas ni anuncios propagandísticos a través de los medios de comunicación.
El director ejecutivo del grupo cívico Ética y Transparencia (EyT), Roberto Courtney, expresó que el “espíritu” de la Ley Electoral “es dar el espacio al ciudadano para que, con su conciencia y sin elementos de propaganda y mercadeo, reflexione su voto”.
Courtney dijo que algunos partidos siempre violan esta disposición “con alguna ingeniosidad”, para tratar de disfrazarla.
“Quedemos claros que el verdadero tema del silencio electoral no es la falta de propaganda, porque mucha propaganda queda en las calles, sino es que debe haber cero activismo y lo que podría ser visto como intimidación (al momento de votar)”, precisó.
Ambos coincidieron en que los medios de comunicación pueden seguir informando, sin implicar ningún tipo de “control” ni “censura”.
La idea es que los medios estén a disposición de la autoridad electoral para resolver dudas de la ciudadanía, para invitar a ejercer el sufragio y para indicar los pasos para hacerlo.