El presidente ruso Dmitri Medvedev llamó el miércoles a su futuro homólogo estadounidense Barack Obama a un "diálogo constructivo", aunque acusó a Estados Unidos de todos los males y agitó el espectro de una respuesta ofensiva al proyecto de escudo antimisiles en Europa.
"Esperamos que (...) la nueva administración de Estados Unidos, opte por las buenas relaciones" con Rusia, dijo Medvedev en su primer discurso a la Nación desde su elección en marzo.
En un comunicado, invitó a Obama a "un diálogo constructivo", que descanse sobre la "confianza", luego de que soplaran aires de guerra fría en las relaciones entre Rusia y Estados Unidos bajo la presidencia de George W Bush.
"Rusia está convencida de la necesidad de un desarrollo progresivo de las relaciones bilaterales", subrayó el jefe de Estado ruso al considerar que existe para ello "un potencial positivo y sólido".
Pero denunció también, al comenzar su discurso, la "política arrogante de la administración estadounidense" que, según él, condujo a la "tragedia de Tsjinvali", en referencia al conflicto armado ruso-georgiano de agosto en torno a la región separatista de Osetia del Sur, cuya capital es Tsjinvali.
"No retrocederemos en el Cáucaso", agregó y afirmó que la guerra en la Georgia (proestadounidense) "desestabilizó el orden mundial".
Acusó a Estados Unidos de haber provocado la crisis financiera internacional, "inflando la burbuja financiera para estimular su crecimiento" y perdiendo el "más elemental sentido de la medida". Abogó además por una "reforma radical" del sistema financiero internacional.
En este discurso muy solemne de 85 minutos pronunciado en el Gran Palacio del Kremlin ante diputados y ministros, entre ellos el primer ministro Vladimir Putin, el presidente ruso endureció el tono y trató de asentar su autoridad.