El embajador de Estados Unidos en Managua, Robert Callahan, advirtió hoy que la crisis financiera que atraviesa su país tendrá repercusiones en Nicaragua, principalmente en el campo de las exportaciones y en el flujo de remesas.
El diplomático resaltó que Estados Unidos es el principal socio comercial de Nicaragua y el país de origen de donde se envían mayor cantidad de remesas a las familias nicaragüenses.
"Obviamente va a tener un efecto (la crisis financiera sobre Nicaragua), pero al mismo tiempo, tenemos confianza que (esa crisis) es un problema temporal", indicó.
"Tenemos que tener paciencia. (La crisis) puede durar seis meses, un año, pero seguramente vamos a superar el problema", agregó.
Las ventas de Nicaragua hacia EE.UU. representaron el 29,17 por ciento de su mercado durante los primeros diez meses de este año, cuando sumaron, en total, 1.391,1 millones de dólares, según cifras preliminares.
Las exportaciones de Nicaragua a Estados Unidos de enero a octubre de 2008 sumaron 405,8 millones de dólares, cifra superior a los 290,3 millones que ese país norteamericano compró a Managua en el mismo período de 2007.
REMESAS CRECIERON
Las remesas familiares, en tanto, crecieron 18 por ciento en el primer semestre de 2008, que sumaron 408,7 millones de dólares, superior a los 346,5 millones de dólares registrados en el mismo período del año pasado.
Las remesas familiares en Nicaragua sumaron 739,5 millones de dólares en 2007, según datos oficiales.
Las remesas son enviadas mayoritariamente de Estados Unidos (casi 600 millones de dólares) y de Costa Rica (cerca de 200 millones de dólares), donde viven alrededor de un millón de nicarag enses, según diversas fuentes.
El presidente del Banco Central de Nicaragua, Antenor Rosales, ha reconocido que habrá una eventual reducción en el flujo de remesas y en las exportaciones producto de la crisis financiera de Estados Unidos.
Callahan dio estas declaraciones en la sede de la Cancillería de Managua, a donde acudió a entregar una carta del Departamento de Tesoro de Estados Unidos, en la que notifica una ayuda por cinco millones de dólares para erradicar el trabajo infantil en Nicaragua.