Para el 21 de noviembre fue reprogramada la audiencia de casación para el ex Alcalde de El Ayote, Eugenio Hernández, autor del balazo que segó la vida de la periodista de LA PRENSA, María José Bravo, en noviembre de 2004.
El presidente de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Armengol Cuadra, confirmó que en una sesión realizada ayer para conocer otros temas, acordaron repetir la audiencia a Hernández.
“Es una nueva audiencia porque no están los (magistrados) que estuvieron presentes (...) ya se fueron, ya cesaron sus funciones como magistrados”, expresó Cuadra, quien se ha inhibido de conocer el caso, debido a que un hermano de éste es el defensor de Hernández. De los magistrados que atendieron el caso, únicamente queda el vicepresidente de la CSJ, Rafael Solís.
Consultado sobre quién asumirá la presidencia de la Sala en la audiencia, Cuadra dijo: “Ahí se escoge, sino ahí ponen el suplente mío, ese no es problema, el que caiga, todo es que haya quórum y nos ponemos de acuerdo”.
La defensa de Hernández consiguió una rebaja de pena de 25 a 16 años, pero había quedado un proyecto de sentencia firmado por la entonces magistrada liberal Nubia Ortega y Ramón Chavarría, para cambiar la tipificación por homicidio accidental, que le reduciría aún más la pena y lo pondría prácticamente en libertad.
El alegato de que fue un accidente lo han alegado desde el inicio del juicio en primera instancia. Incluso la Policía llegó a emitir un segundo informe de balística antes de la audiencia inicial en noviembre del 2004, conocido como “bala saltarina”. Pero no fue tomado en cuenta por la Fiscalía, durante el juicio.
Ese informe entre otras cosas mencionaba la existencia de “dos brechas de rebote, una sobre el andén a ocho centímetros del muro y otra sobre el muro, 20 centímetros hacia el Este de la brecha antes descrita... en dirección sureste rebotó contra el piso y ascendiendo rebota contra el muro siempre en dirección sureste, desviándose hacia el noreste coincidentemente del punto donde se encontraba la víctima al momento de ser impactada...”.
En la edición de LA PRENSA del 19 de noviembre del 2004, expertos en balística y en medicina forense coincidieron en que la trayectoria de la bala, según ese segundo informe, no tenía lógica. A criterio de los especialistas, tras dos rebotes es imposible que la bala haya penetrado certeramente en el tórax de la víctima. En el juicio el abogado acusador particular Mario Orozco Scott (q.e.p.d.), defendió que el peritaje de balística demostraba que la bala rozó dos superficies y que las huellas en el plomo extraído del cuerpo mostraban minúsculos restos de algodón y huellas de dos colores: rojo, como el bolso desde donde dispararon y blanco, como la camisa de algodón que usaba la víctima el día del crimen. Este alegato permitió que la judicial de primera instancia sentenciara a Hernández por asesinato.