Las elecciones que finalizan hoy serán recordadas como las más largas hasta ahora, pero también las que los estadounidenses han vivido con más pasión, expresando firmemente su creencia de que el próximo Presidente puede cambiar las cosas.
Después de meses de campaña electoral llega un día extraordinario, no importa quién sea el ganador.
Hoy que los estadounidenses escogerán entre el demócrata Barack Obama y el republicano John McCain, también refleja las intensas divisiones del pueblo estadounidense.
Estados Unidos vive una crisis financiera que está afectando al resto del mundo y dejando a la nación sin puestos de trabajo y líneas de crédito.
Además, el país lleva cinco años y medio de guerra en Irak, en la que han muerto casi 4,200 estadounidenses y que ha dividido a ambos candidatos, uno de ellos un héroe de guerra, sobre cómo y cuándo debería terminar el conflicto.
Estas elecciones también podrían significar la primera oportunidad de colocar al primer presidente afroamericano en la Casa Blanca, una oportunidad que los demócratas prefirieron antes que escoger a una mujer.
El país también está dividido sobre qué posición tomar contra el terrorismo y la imagen que Estados Unidos ofrece al resto del mundo.
Uno de los pocos temas en que muchos están de acuerdo es el efecto negativo que la presidencia de George W. Bush ha supuesto para la posición de Estados Unidos en el mundo.
“Sean voluntarios”, pidió McCain. “Llamen a las puertas, lleven a sus vecinos a votar. Necesito su voto”.
“Algo ha de cambiar”, dijo Aaron Crider, empleado de un restaurante de Columbus, Ohio.
“Estamos en el limbo, esperando a ver qué pasa”, comentó Caitin Patch, una peluquera de Denver.