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Valiosas razones para ir a votar
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La calidad y el derecho de ciudadanía se ejercen ante todo votando en las elecciones de autoridades nacionales, regionales y municipales. Por eso es muy importante votar. Pero además existen muchas otras razones de gran valor para ir a votar el próximo domingo 9 de noviembre. Tal como se dice en un documento que la Iglesia católica distribuyó esta semana en todas las parroquias del país, hay que votar “porque no podemos dejar en manos de un solo sector el decidir el rumbo de nuestro municipios… porque como cristianos debemos ser responsables al estar presentes en la vida pública, opuestos en todo caso a las injusticias… porque no votar es conformarse con lo que nos impongan… porque debemos elegir inteligentemente ‘entre lo malo y lo bueno, entre lo bueno y lo mejor’ (Benedicto XVI, Colonia, 20 de agosto 2005)”.

En realidad, es muy importante elegir a las personas más apropiadas para administrar los intereses de cada comunidad municipal, pues a la gente le quitan su dinero —por medio de los impuestos— en el entendido de que serán utilizados de manera eficiente, transparente y provechosa para la población. De manera que es necesario interesarse en escoger a las personas que se preocuparían más por mandar a recoger la basura, reparar las calles y caminos municipales, mantener los parques en condiciones apropiadas para que jueguen los niños y paseen los adultos, darle mantenimiento a los cementerios, vigilar que las pesas y medidas sean correctas, autorizar los fierros y el transporte del ganado, y demás atribuciones establecidas en la Ley de Municipios. Todo eso lo deben hacer personas que tengan la debida formación profesional, experiencia política, interés de servicio público y honradez reconocida. Pero, además, en estas elecciones municipales está en juego mucho más que eso.

Es cierto que entre los candidatos a alcaldes por el FSLN hay quienes, si de ellos dependiera, desempeñarían el cargo con eficiencia, responsabilidad, transparencia y disposición de servicio a toda la comunidad, no sólo a la gente de su partido. Inclusive, algunos de ellos ya fueron alcaldes, durante el período de los 16 años de gobiernos democráticos, demostrando su capacidad con obras que beneficiaron a las poblaciones de sus municipios. También es cierto que aprovecharon los recursos de las alcaldías para favorecer a su partido, pero lo hicieron en forma moderada, sin el descaro agresivo, la estridencia ofensiva y el sectarismo odioso con los que Daniel Ortega está gobernando desde que volvió a tomar las riendas del poder. Sin embargo, si volvieran a ser elegidos los que ya fueron alcaldes sandinistas y desempeñaron sus cargos con eficiencia, ahora no podrían actuar bien, como lo hicieron anteriormente, porque no lo permitirían el matrimonio gobernante y sus terribles CPC.

Precisamente por eso —o sea, porque ahora hay en Nicaragua un gobierno antidemocrático, como es el de Daniel Ortega, quien trata de restaurar la dictadura que entre muchas otras arbitrariedades pasaría por encima de la autonomía municipal y de la voluntad de los alcaldes de gobernar sus municipios en función de los intereses de sus comunidades— es que las elecciones del próximo domingo no son sólo para escoger a los mejores recolectores de basura y reparadores de calles. Son elecciones para escoger autoridades municipales, es cierto, pero también, dependiendo de sus resultados se podría fortalecer el gobierno de un individuo que pretende abolir la libertad y la democracia, y conducir la economía nacional al fracaso y al país a aventuras internacionales; o se puede rechazar esa terrible amenaza votando por la defensa de las libertades y de las instituciones democráticas, por el derecho a vivir en paz y a tener trabajo para ganarse la vida dignamente.

Como se dice también en el documento de la Iglesia católica antes mencionado, el próximo domingo hay que votar “por una persona que luche con integridad moral y con prudencia contra la injusticia y la opresión, contra la intolerancia y el absolutismo de un individuo o de un solo partido…” De manera que está absolutamente claro en cual casilla es que se debe votar en las elecciones municipales del próximo domingo, y a qué candidatos, partido y gobernante hay que repudiar con el ejercicio del voto libre y secreto de cada nicaragüense que ama la libertad y la democracia, que quiere vivir y trabajar en paz y que aprecia su propia dignidad.

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