El sector industrial de Estados Unidos, desde las fábricas de plásticos hasta los distribuidores de madera, sufrió una caída estrepitosa en octubre, alcanzando su nivel más bajo en 26 años, luego de que los pedidos nuevos a las fábricas bajaron radicalmente.
El colapso del índice de manufacturas a 38.9 puntos, que algunos economistas calificaron de una señal segura de recesión, fue reportada ayer lunes por el Instituto de Gerentes de Abastecimiento (Institute For Supply Management). La cifra fue sustancialmente más baja que la de septiembre, de 43.5.
La cifra fue mucho peor que la que habían pronosticado los economistas de Wall Street, de 41.5 puntos, según una encuesta realizada por la firma Thomson/IFR.
Cualquier índice por debajo de 50 es señal de contracción económica. Se trató de la peor lectura de ese indicador desde septiembre de 1982.
“Es un reporte que confirma todo lo que habíamos averiguado en los últimos dos meses: que la economía se precipita cada vez más a una recesión”, destacó Stuart G. Hoffman, primer vicepresidente y economista de la firma The PNC Financial Services Group.
El Departamento de Comercio difundió el lunes su informe sobre el gasto en construcción, que indicó que tuvo una baja de 0.3 por ciento en septiembre, la tercera en los últimos cuatro meses.
El total de la actividad de construcción declinó 6.6 por ciento con respecto al año anterior.
MÁS INCERTIDUMBRE
Los principales fabricantes de automóviles de Estados Unidos anunciaron ayer lunes un derrumbe de sus ventas de octubre, encabezados por General Motors, que vendió 45 por ciento menos que en octubre de 2007, en su peor mes en los últimos veinticinco años.
Según Michelle Krebs, una analista de Edmunds.com, “las especulaciones frenéticas sobre el futuro de los fabricantes de Detroit, yendo de fusiones a quiebras, contribuyen ciertamente a la reticencia de los consumidores para comprar un automóvil”.
GM entregó 170 mil 585 nuevos automóviles y camiones en el mes, una caída estrepitosa atribuida a “incertidumbre sobre la profundidad de la crisis del crédito, así como a la caída de la confianza del consumidor”.
“El mercado se ha venido encogiendo durante tres años, pero en octubre vemos una declinación dramática para el ramo y para la GM”, dijo Mark LaNeve, vicepresidente de GM para América del Norte.