Barack Obama y John McCain queman sus últimos cartuchos previo a las elecciones en un esfuerzo final para conquistar a los indecisos, cuando resta tan sólo un día para la histórica elección presidencial estadounidense, para la que Obama sigue a la cabeza de las encuestas.
El candidato demócrata hizo una gira de tres días en Ohio, un Estado crucial tanto para él como para su rival republicano, tras decidir la elección de 2004 a favor del presidente George W. Bush.
McCain, por su parte, aceleró el ritmo con un mitin de campaña en Florida luego de encabezar eventos en Pensilvania y New Hampshire.
El sábado Obama prometió “una nueva política para una nueva era”, y dijo que tenía “el viento adecuado” para avanzar en su intento de ser el primer Presidente negro de EE.UU.
Respaldado por una cómoda ventaja en las encuestas y por la adoración de multitudes, el senador de 47 años martilla contra McCain por la crisis económica, describiendo a su rival como un fiel ladero del impopular Bush.
McCain, a su vez, ataca el patriotismo de su rival en un intento por transformar los comicios del martes en un referéndum sobre su capacidad de gobernar.
La campaña presidencial se ha reducido a los Estados que han sido republicanos en recientes elecciones, o en el caso de Virginia, Indiana y Carolina del Norte, que no votan por un demócrata desde hace décadas.
El candidato republicano cerrará su campaña el lunes con un rápido recorrido por varios Estados, al igual que Obama, quien estará en Florida, Carolina del Norte y Virginia. Tras ello regresará a Chicago, para ver si su inusual apuesta con el pueblo estadounidense rinde sus frutos.