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Un compromiso con Nicaragua
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Hay un punto en el cual posiblemente diversos grupos ideológicos coinciden respecto a la actual situación política del candidato para Alcalde de Managua por la alianza PLC, Eduardo Montealegre. Es el hecho de que para lograr el triunfo en las elecciones municipales del próximo domingo 9 de noviembre ha requerido atravesar un intrincado camino.

Más allá de su capacidad y preparación sobradamente demostradas, y de su liderazgo entre los liberales, que son suficientes para ganar con un margen bastante grande que sobrepase los alcances de un fraude electoral, Montealegre tiene que reconquistar el voto independiente. Hablamos de recuperar, puesto que para el voto independiente y antipacto que en las elecciones presidenciales del 2006 mayoritariamente votó en la casilla 9 que lideraba entonces Eduardo Montealegre, ha sido un sacrificio apoyarlo en una alianza con el partido PLC, secuestrado por Arnoldo Alemán. Sin embargo, la tenacidad de Montealegre demostró que a pesar de que lo despojaron de la casilla 9; de que ha sido objeto de una implacable campaña sucia y de cargar con la pesada sombra de Alemán que adrede se le impone, su liderazgo entre las bases liberales no solamente se fortaleció, sino que le ha dado al PLC la gran oportunidad de renovarse y transformarse en un partido que realmente se rija por los verdaderos principios liberales de: Libertad, Igualdad y Fraternidad.

Es justo reconocerle al candidato Montealegre el mérito de que, sobreponiéndose a las amenazas judiciales, a los ataques de los CPC y a la contradicción que significó para él inscribirse en la casilla del partido que una vez lo expulsó de sus filas, ha sabido remover los obstáculos y mantenerse firme en la consecución de su objetivo, que es ganar la Alcaldía capitalina y evitar que ésta caiga en las manos de la pareja presidencial Ortega-Murillo.

Por otra parte, la dirigente del Movimiento por el Rescate del Sandinismo, Mónica Baltodano, sigue presidiendo una campaña que promueve el voto nulo. Entre las razones que apoya esta posición está la arbitraria eliminación, por parte del CSE, de la alianza MRS y el Partido Conservador (PC), cuya consecuencia será —de acuerdo con lo expresado por la mencionada dirigente— la polarización de las elecciones que obligará a muchos electores a votar en contra de, y no a favor de, una propuesta que realmente le satisfaga.

Entendemos la explicación de que el propósito de llamar al voto nulo es que se revele la cantidad de personas que están en contra de la manipulación y la ilegalidad que aparentemente reviste a estas elecciones municipales. Tales observaciones están basadas en realidades obvias e indiscutibles. Pero ante la crítica situación política, social y económica a la que el gobierno de Daniel Ortega y sus colaboradores están llevando a Nicaragua, debe comprenderse que el voto nulo no llevará a estos gobernantes a reflexionar ni a tomar conciencia sobre los niveles de descontento, frustración y desesperanza que invaden a la población nicaragüense. Protestas de ese tipo podrían ser muy convincentes con gobernantes civilistas y demócratas; pero para un mandatario antidemocrático como el presidente Ortega, el porcentaje de votos nulos no significará absolutamente nada en términos de conseguir que escuche y atienda el mensaje. Por el contrario, el voto nulo al igual que los votos depositados por candidatos que no tienen la más mínima posibilidad de ganar, fortalecen la posición autoritaria de este Presidente, debilitan a los candidatos con posibilidades reales de ganar y además facilitan la ejecución de un fraude electoral

Muy distinta, razonable y elogiosa es la posición del Movimiento Renovador Sandinista, que a través de su coordinador político, el doctor Edmundo Jarquín Calderón, está llamando a votar por aquellos candidatos con ideales democráticos y capacidad profesional que garanticen el desarrollo de su municipio, pero que además estén en contra del totalitarismo y la perniciosa agenda dictatorial que está desarrollando el actual Gobierno.

Independientemente de las advertencias que aseguran que las alcaldías ya están negociadas; por encima de la intransigencia del presidente Ortega al negar la observación electoral independiente; y no obstante las agresiones y las amenazas de agresión física y legal que el Gobierno ha puesto en marcha contra sus opositores y críticos, el próximo 9 de noviembre todos los nicaragüenses debemos acudir a las urnas y sin titubeos votar unidos para salvaguardar la democracia y la libertad en Nicaragua.

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