Qué duda cabe de que Asterix es el guerrero galo más famoso. Pequeño, pero súper poderoso. Homofonía mediante, le ha salido gente al camino.
No se trata de otro personaje genial de ficción, sino de una aplicación de comunicaciones cuya realidad podría ser también una sorpresa para el mundo de las empresas globales pequeñas y medianas, si se sigue expandiendo: Asterisk, un open source de comunicaciones telefónicas que puede configurarse para operar como una central telefónica sobre IP o como una central híbrida PBX.
¿Qué significa esto? Simple: un ahorro de US$40,000 a US$60,000 para una empresa de 20 a 300 puestos de trabajo.
“Una central equivalente de Alcatel te puede salir US$50,000 y ellos te cobran US$10 a US$12 por la gestión de cada extensión interna”, dice en Buenos Aires, Hernán Glatsman, gerente comercial de la argentina I-Full, empresa que desarrolló su propio paquete a partir del freeware Asterisk y atiende a más de 30 clientes.
“Para una firma pequeña o mediana con operaciones globales esta opción es única”, dice Glatsman.
“Uno de nuestros clientes es Delbo, compañía argentina radicada en Estados Unidos que vende GPS”, agrega.
Gracias al servicio de I-Full, la empresa Delbo opera como internos sus teléfonos en Miami y Buenos Aires.
Con llamadas “internas” ilimitadas, el costo es US$5 por puesto de trabajo. Hay más opciones: un server propio de US$1,500, si se quiere tener la central virtual físicamente dentro de la empresa.
Una alternativa es operar mediante placas internas que permiten conectar aparatos analógicos sobre IP.
LA CALIDAD TAMBIÉN VALE
Si esto es tan bueno, ¿por qué no se ha expandido más? Curiosamente, que “esto es muy nuevo y resulta increíble, y las cosas demasiado increíbles generan dudas”, dice Glatsman.
También hay otras razones: “En el último año mejoró todo. No sólo la calidad del soft, sino la de los enlaces”, sostiene.
Calidad que es esencial al servicio, según Sergio Gallioti, gerente de tecnología, especialista en voz sobre IP.
“Las empresas suelen decir que te venden un mega de ancho de banda, pero no te están vendiendo un mega simétrico: tienes un mega de bajada, pero sólo 300 k de subida”. Eso y la “latencia, es decir el tiempo de respuesta entre el servidor de los proveedores y la empresa, hacen grandes diferencias para la comunicación telefónica. No obstante, las redes han tendido a mejorar notablemente en la región, lo cual avala la estrategia de I-Full de expandirse.
“Si no fuera por Asterisk las empresas de medianas para abajo jamás podrían tener una central IP”, dice Gallioti.
“La diferencia entre los vendors y nosotros es el open source”, refiere. Esto es, el mejoramiento permanente resultado del trabajo de miles de programadores en todo el planeta. Trabajo que genera aplicaciones como una que ya ofrece I-Full.
“Podemos convertir un móvil de alta gama como iPhone, Nokia o HTC en un interno de la oficina, si el usuario entra en una red wi-fi”, dice Glatsman.
Y hay aspectos menos vistosos, pero quizás más significativos: “Se pueden generar soluciones escalables para proyectos temporales, sin inversión adicional; el sistema permite costear por extensión en distintos países, y la central puede colgarse del prestador ‘normal’, o podemos ofrecerte una conexión a carriers distintos de larga distancia”.
Quizás por todo lo anterior, los vendors de centrales ven a Asterisk como una amenaza. Y tienen razón.
I-Full ya cuenta con clientes en España y espera terminar este año facturando US$300,000 “y en 2009 esperamos llegar al doble”.
Por supuesto que ven peligros en su camino. “El hard y el soft de los grandes fabricantes de centrales tiene la capacidad del Asterisk”, comenta Gallioti. Podrían intentar “bajar” al segmento de empresas medianas. Pero “lo que juega a favor nuestro no es el Asterisk en sí, sino que hay mucha gente interesada en que este modelo de comunicaciones tome vuelo”.