Consciente de su alta popularidad y de que su apoyo es imprescindible para el triunfo de sus compañeros de partido, el presidente venezolano Hugo Chávez se alzó como “único candidato” de las elecciones regionales de noviembre y las convirtió en una especie de plebiscito, opinaron analistas.
“La popularidad del Presidente es alta pero el índice de confianza en él ha caído. Venezuela ahora es como una esposa que ama a su marido, que es Chávez, pero ya no confía en sus decisiones y comportamiento”, explicó Luis Vicente León, director de la encuestadora Datanálisis, a un grupo de periodistas.
Según esta firma, la popularidad de Chávez se sitúa actualmente en cerca del 57 por ciento pero la confianza no supera el 40 por ciento, una cifra que se mantiene prácticamente estable desde que el Gobierno decidió en 2007 no revocar la licencia de la televisión opositora RCTV.
En las elecciones regionales y municipales del 23 de noviembre, y a diferencia de unos comicios presidenciales, el Presidente tiene ante sí el reto de trasladar su popularidad hacia sus candidatos y ahí está el problema, según León.
“Él sabe que ha perdido terreno y ha convertido estas elecciones en unos comicios donde él es el único candidato porque de esta forma se trata de votar por Chávez o contra Chávez, es decir entra en juego su alta popularidad y sus posibilidades de triunfo aumentan”, explicó.
Para Eduardo Semtei, ex rector del Consejo Nacional Electoral (CNE), el mandatario, pese a la derrota de su proyecto de reforma constitucional en diciembre de 2007, sigue siendo el líder más carismático del país.
Según el experto, en Venezuela se vive una situación que podría llamarse “Chávez sin chavismo”, en la que el Presidente no consigue trasladar la fuerza que posee a sus candidatos y a su proyecto de país.
Es decir, Chávez volvería a ganar unas elecciones presidenciales si se celebraran mañana, pero un 82 por ciento de los venezolanos desaprueba su gestión para resolver los problemas de inseguridad, un 82.7 por ciento está a favor de la propiedad privada, un 60 por ciento se opone a cortar relaciones con Estados Unidos y un 84 por ciento rechaza que se tome como ejemplo a Fidel Castro, según datos recientes de Datanálisis.
“La gente distingue Chávez del chavismo. Por eso el Presidente enfoca esta campaña en su figura y quiere convertir estas elecciones en un plebiscito. Sus candidatos, sin el apoyo de Chávez, recibirían una verdadera paliza”, aseguró Semtei.
Según este experto, la oposición podría conseguir entre “siete y nueve” Estados en las próximas elecciones regionales del 23 de noviembre, frente a los dos (sobre un total de 23 más el Distrito Capital) que gobierna actualmente.
León, más prudente, asegura que la oposición tiene casi garantizadas cuatro regiones.