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Fabián Medina
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Teatro

Gustavo Moncayo es un colombiano agobiado por el secuestro de su hijo, quien permanece desde hace más de 10 años en poder de las FARC, encadenado para que no huya, o puedan matarlo fácilmente si el ejército intenta una operación de rescate. Don Gustavo ha decidido sensibilizar corazones sobre el drama de los secuestrados y lo está haciendo caminando miles de kilómetros y cargando cadenas como las que debe tener su hijo. Un día llegó a Nicaragua y quiso sensibilizar el corazón de Daniel Ortega, quien se dice “hermano” de Marulanda, y quien asume como propia la posición de las FARC sobre este tema. Ortega escuchó aparentemente consternado el drama de Moncayo y lo abrazó. Pocos días después lloraba la muerte del “hermano Marulanda”, como nunca lloró por la suerte de los 700 secuestrados.

Sicarios

El Consejo Supremo Electoral se ha convertido en el gatillero más temerario del pacto. El revólver más veloz. Mata sin ningún remordimiento de conciencia. Anula diputaciones, impide elecciones y decapita partidos para que los señores del pacto vayan cómodos a las elecciones. Sin competencia. Y pensar que en otros países, las instituciones electorales están compuestas por personas dignas y respetadas que sirven de árbitros en asuntos electorales y cuidan que se respete el derecho de cada ciudadano de elegir y ser electo. Pero, como dije, eso es en otros países…

“... Y no protesté”

Se equivocan quienes creyeron que el juicio contra LA PRENSA era un problema de este Diario, así como se equivocan aquellos que creen que eliminar al MRS o al PC es un problema de estos partidos. Todos perdemos. Hace poco alguien trajo a colación aquel poema que escribió durante la II Guerra Mundial el pastor luterano Martin Niemoller: “Primero, vinieron por los comunistas, y no protesté porque no era comunista. Luego, vinieron por los judíos, y no protesté porque no era judío. Luego vinieron por los sindicalistas, y no protesté porque no era sindicalista. Luego vinieron por mí, y no quedaba nadie para protestar por mí'”.

Ley dispareja

Miren cómo actúa este Consejo Electoral. A los partidos que no son del pacto les buscan e inventan cualquier cosa para hacerles en nombre de la ley, para eliminarlos. En cambio, verán como se acomodan las cosas para que el Frente Sandinista pueda incluir a los candidatos que por arrogancia no quiso inscribir en tres municipios de la RAAN. No importará que estén totalmente fuera de tiempo y contra toda ley… ¿Quieren apostar?

Cuidado

Deberían darse cuenta estos señores que no pueden jugar con fuego. Que hay un momento en que uno dice basta. Y como dice uno de mis autores preferidos, siempre los grandes cambios en toda la historia de la humanidad los han comenzado un centenar de hombres valientes que decide no aguantarle más a algún tirano. Nadie quiere una guerra ni que el país estalle violentamente, pero no deberían apostar a que por el temor a ello todos aguantemos todo, todo el tiempo.

Gritar o razonar

Comparto muchas de las ideas que expone Jaime Arellano, “El Pingüino”, en su programa de opinión en Canal 2. Pero, quiero darle un consejo: que no grite tanto. A nadie se le convence de algo por alzarle la voz. Al contrario: hasta los que queremos oírle nos corremos de canal cuando aparece alguien, tan de mañana, gritándonos desde la pantalla. Preferimos argumentos a gritos.

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