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Noticias >> Nacionales
En los escombros de Managua, sitios en condiciones infrahumanas, viven unas 200 familias. (LA PRENSA/ A. ESQUIVEL )
Escombros podrían quedar deshabitados
Invur ya levantó censo de familias que habitan en los escombros de Managua
Anne Pérez Rivera
nacionales@laprensa.com.ni
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Desconfianza de la población

La misma dirigencia de los polémicos CPC en la zona de los escombros en el centro de Managua, admitió que los habitantes de esa área ni siquiera querían ir a las reuniones del Invur, para informarse sobre una posible reubicación.

“El problema es que ya nos han prometido tanto. Todos los gobiernos vienen y nos dicen que nos van a ayudar a salir de aquí, y ahora es peor porque ya vienen las elecciones y a lo mejor quieren que votemos a cambio de la promesa de ayuda”, dijo una de las posibles beneficiadas, lideresa de la zona y miembro del CPC, quien pidió el anonimato.

Gloria Martínez, divulgadora del Invur, fue categórica al asegurar que la iniciativa de reubicación a las familias que viven en los escombros “no es propaganda política”.

Martínez aseguró que el Invur no puede detallar el proyecto en los escombros, porque aún no está finalizado, y esa es una norma institucional.

La funcionaria también indicó que esa institución tiene serios problemas económicos y eso ha obstaculizado el inicio de varios proyectos habitacionales.

Cerca de doscientas familias que habitan en los escombros del viejo centro de Managua podrían ser reubicadas en otras áreas de la ciudad.

Aunque aún no hay “nada seguro”, como lo dejó claro la divulgadora del Instituto de la Vivienda Urbana y Rural (Invur), Gloria Martínez, los jefes de casi doscientas familias de los escombros ya llenaron fichas de proyectos, fueron censadas y hasta se reunieron con la presidenta ejecutiva del Invur, Yudith Silva.

La primera reunión informativa se realizó el pasado 7 de mayo, y una semana después los habitantes de la zona en ruinas ya habían entregado la documentación requerida por el Invur.

De acuerdo a la información proporcionada por los funcionarios del Invur a los futuros beneficiados, el ente gubernamental aún está en busca de los terrenos con los que se beneficiaría a las familias, indicó Ricardo José Hernández, líder de un sector de los escombros.

“Ellos van a buscar los terrenos para reubicarnos, pero nos dijeron que todo será con el consentimiento de nosotros y tomarán en cuenta nuestra opinión”, dijo Hernández.

Aunque extraoficialmente se maneja que esas familias podrían ser beneficiadas con el programa de Casas Para el Pueblo, y por tanto recibirían parte de las viviendas construidas en la dupla de Managua, la información todavía no se ha confirmado.

“Son rumores, pero nosotros quisiéramos que nos dejaran en esas casas (en la dupla)”, dijo una dirigente del barrio y miembro del Consejo del Poder Ciudadano (CPC) de esa zona.

PARA AMPLIAR CASAS PARA EL PUEBLO

Aunque aún no hay una explicación oficial, se conoció a través de fuentes ligadas al Gobierno, que el Ejecutivo pretende reubicar a las familias de los escombros y derribar los viejos edificios destruidos, para despejar el área.

TERRENOS PARA MÁS CASAS

Una vez libre de las familias y de los edificios afectados gravemente por el terremoto de 1972, el terreno del centro de Managua podría ser utilizado para ampliar el programa Casas Para el Pueblo. Es decir que en esa área se construirían más casas prefabricadas de una planta.

El desalojo de los escombros es un proyecto que se viene gestando desde el año pasado, cuando la Oficina de Titulación, la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y la Alcaldía de Managua pretendían que unas doscientas personas habitantes del viejo edificio del Laboratorio Bengoechea fueran reubicadas para no obstaculizar la construcción de un nuevo edificio de la CSJ, ubicado en la misma zona donde funcionaba el laboratorio.

Sin embargo, el proyecto de la CSJ fue paralizado porque el viejo centro de Managua es una zona altamente sísmica y por lo tanto las construcciones de más de un piso serían altamente riesgosas.

No obstante, el Gobierno podría construir las casas pequeñas y de una sola planta, las cuales no ocasionarían mayores daños a sus habitantes en caso de sismos.

“Qué más quisiéramos nosotros, que se nos ayude a tener mejores condiciones, porque estar aquí no es vida”, dijo una habitante de los escombros.

La principal queja para esta mujer no es la delincuencia que merodea los escombros, tampoco es la falta de higiene causada por los botaderos de basura clandestinos, sino el riesgo de un derrumbe y las filtraciones de agua.

“En mi cuarto vivimos seis personas, y cuando empiezan las lluvias el agua se filtra y todos nos inundamos”, se quejó.

Las familias que viven en los escombros tienen entre cinco y veinte años de vivir en pésimas condiciones.

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