La escalada alcista de los precios del petróleo y la ineficiente ejecución del programa de inversiones públicas del Gobierno acentuarán a la baja las perspectivas de crecimiento de la economía de Nicaragua este año, mientras la inflación podría pasar el 27 por ciento, principalmente en los alimentos y los combustibles.
El economista Néstor Avendaño actualizó sus proyecciones, según las cuales el crecimiento económico del país será del dos por ciento y la inflación, es decir el alza generalizada de los precios, advirtió que llegará al 27.1 por ciento.
Durante los primeros cuatro meses del año la inflación nacional alcanzó un 6.47 por ciento, la más alta entre los países de Centroamérica, según un informe del Banco Central de Nicaragua (BCN). En Managua, donde residen un millón 300 mil personas, el indicador se elevó a 6.88 por ciento.
Avendaño dijo que no se trata de “alimentar las expectativas de la inflación”, como han indicado algunos funcionarios del Gobierno, sino “de hablar con crudeza” de temas que preocupan y golpean los bolsillos de la población, como el alza generalizada de los precios.
Avendaño, participó en un foro organizado por la Fundación Konrad Adenauer y el Movimiento Renovador Sandinista (MRS), donde se discutió la crisis de los precios del crudo. El economista dijo que el precio promedio del barril de petróleo este año llegará a 120 dólares.
Nicaragua pagó un precio promedio de 72 dólares en el 2007.
Entre tanto, el valor de un barril de combustible (gasolina o diesel) alcanzaría este año 125 dólares promedio, es decir 42 dólares más caro que el precio promedio pagado el año pasado.
En consecuencia, se elevarán aún más los costos de producción para sectores clave para la economía nacional como el transporte, los servicios (agua y energía eléctrica), la minería, la pesca, la industria manufacturera, así como para la producción y el procesamiento de los alimentos.
URGE TENER UN PLAN
“Me preocupa el alza de la inflación. Yo invito a los servidores públicos nuestros a que mediten muy bien. Aquí no estamos hablando de expectativas inflacionarias, aquí se trata de hablar con crudeza, con crudeza inflacionaria impuesta por el petróleo y los precios de los alimentos”, sostuvo Avendaño.
Consideró que “un plan antiinflacionario no es sólo producir más y mejor, eso está bueno, es una lección de economía que aprendí desde segundo año de la carrera. Lo que debemos hacer también es generar más ingresos entre la población para que pueda defenderse ante esta situación (el alza generalizada de los precios)”.
Hasta ahora el Gobierno ha tomado algunas medidas como la eliminación de los impuestos a la importación de rubros como el frijol, las pastas, la harina de trigo, cebada y cereales.
INVERSIÓN PÚBLICA “ENTUMIDA”
Avendaño añadió que el bajo desempeño de la economía este año también se deberá a “la caída de la inversión pública”, que cada año supone la inyección de recursos en la construcción de obras diversas que dinamizan a otros sectores de la economía, como la misma construcción privada y el comercio.
En su portal electrónico oficial, el Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP) informa que la ejecución del Presupuesto General de la República durante los primeros cuatro meses del año alcanzó un 28.8 por ciento, pero baja al 20.1 por ciento cuando se trata de los gastos de capital, es decir los fondos destinados a las obras públicas. El informe indica que de 8,343 millones de córdobas presupuestados este año para gastos de capital, el Gobierno sólo ejecutó 1,973 millones de córdobas entre enero y abril.
“Estamos ante una mala gestión del Gobierno, su ineficiente ejecución del programa de inversiones públicas”, coincidió Edmundo Jarquín, coordinador del MRS y ex funcionario del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
“Vamos a crecer menos que la tasa de crecimiento de la población (2.6 por ciento anual). Eso significa que al final del segundo año del presidente Daniel Ortega vamos a tener más pobres y más desempleados que cuando comenzó”, sostuvo, aunque no precisó cifras al respecto.
NUEVA OLEADA DE ALZAS
El experto en temas de hidrocarburos, Álvaro Murillo, pronosticó entre tanto que el barril de petróleo alcanzaría los 150 dólares a más tardar en octubre, o poco antes, cuando aumente la demanda de combustibles en Estados Unidos y Europa con la entrada del verano, el período de vacaciones y con la posterior llegada del invierno.
“Veremos una nueva ola de alzas de precios. El efecto de los precios del petróleo afectará a la industria de segunda transformación (del crudo), como los fertilizantes, los plásticos y algunos químicos. Obviamente esto alterará aún más los costos de la economía”, subrayó.
Murillo dijo que para mitigar el alza de los precios del petróleo y su consecuente efecto en la economía, en especial en el aumento de la inflación, “hace falta voluntad política del Gobierno, del ente regulador y conciliar intereses con la industria petrolera”.
Admitió que “es imposible” congelar los precios de los combustibles, porque su precio depende del valor del crudo en el mercado internacional. Aunque abogó por “una regulación de precios desde el origen del producto hasta el consumidor final para evitar ganancias excesivas. No se trata de control ni imposición, porque el precio lo pone el mercado”.