La rusa María Sharapova estuvo a punto de convertirse ayer en la primera máxima favorita en caer en primera ronda de Roland Garros, día en el que por fin el vigente tricampeón del torneo en tierra batida, Rafael Nadal, pudo debutar y vencer, dejando atrás la lluvia.
Sharapova, actual número uno mundial, rozó la eliminación de entrada en el único Grand Slam que aún no ha ganado, ante su compatriota Evgenya Rodina, que en el tercet set de su primer partido en un Grand Slam llegó a ponerse 5-4 arriba, haciendo temer lo peor.
“He tenido problemas conmigo misma. Ese es el problema número uno”, admitió Sharapova, que acabó venciendo por 6-1, 3-6 y 8-6.
Entre tanto, daban un paso al frente la semifinalista de 2007, la serbia Ana Ivanovic, que se metió en la tercera ronda derrotando sin forzar a la checa Lucie Safarova (6-1 y 6-2), y la estadounidense Serena Williams, campeona 2002, que hizo lo propio venciendo a la francesa Mathilde Johansson por 6-2, 7-5.
El máximo favorito en el tablero masculino, Nadal, debutó por fin ante un desconocido y combativo brasileño, Thomaz Bellucci, al que derrotó en tres sets (7-5, 6-3 y 6-1) con dos días de retraso y después de saltar a la pista el martes por la noche para jugar apenas nueve minutos.
El zurdo mallorquín, que busca un histórico cuarto Roland Garros consecutivo, algo que sólo logró el sueco Bjorn Borg en 1981, se quejaba de que muchos de sus rivales y en especial el número uno mundial, Roger Federer, le precedieran en el orden de juego y pudieran finiquitar sus duelos el lunes.