Estudiantes en Indonesia, choferes en Madrid y Londres, conductores de ambulancias en Francia y pescadores en España: las huelgas y manifestaciones contra la escalada del precio del petróleo se multiplican en el mundo, informó ayer la agencia de noticias AFP.
En Nicaragua, donde a mediados de mayo estalló una huelga nacional del transporte colectivo y de carga, que le habría costado al país al menos 15 millones de dólares, el panorama que se avecina se pondrá más “oscuro” como el color del crudo.
El barril del producto se ha multiplicado por seis en seis años, pasando de 20 dólares a comienzos del 2002 en la Bolsa de Valores de Nueva York, a un histórico récord de 135 dólares. Ayer dio un respiro, al bajar 3.34 dólares y cerrar el barril a 128.85 dólares.
Álvaro Murillo, experto en temas de hidrocarburos y quien hoy participará en un panel organizado por la Fundación Konrad Adenauer, para discutir la crisis de los precios del petróleo, es claro al afirmar que para octubre próximo, o poco antes, el barril de crudo estaría en torno a los 150 dólares.
A ello se le sumará la creciente demanda de petróleo de países emergentes como China e India. La especulación del mercado también seguirá alentando la escalada alcista del crudo, en especial de aquellos inversionistas que, tras la crisis hipotecaria en Estados Unidos, tienen recursos que no están colocando en el sector inmobiliario, pero que sí los están utilizando para comprar y vender crudo al mejor postor en los principales mercados bursátiles del mundo, desde Nueva York a Londres, pasando por Singapur.
Murillo advierte que es “duro” lo que viene para Nicaragua y cualquier otro país importador de petróleo, si no se toman medidas radicales como el establecimiento de determinadas rutas de taxis, entre un punto y otro de ciudades como Managua, para citar un caso, con el fin de buscar cómo optimizar el uso de este transporte selectivo, donde cada unidad utiliza en promedio cinco galones de combustible por turno.
“Los pronósticos son obscuros, con rayos y tormentas”, indica Murillo. Habla de un “tsunami” o “maremoto” que está por venir, que se sumará a “la ola” que ya está sintiendo la economía nacional como el encarecimiento de los combustibles automotrices como el diesel, cuyo litro ha pasado de costar 14.51 córdobas promedio en mayo del 2007, a los actuales 25.56 córdobas, según las estadísticas del Instituto Nicaragüense de Energía (INE).
“Los efectos ya llegaron al transporte con el alza de los precios de los combustibles, pero vienen otros efectos que serían como un tsunami. Para fabricar un kilo de fertilizante se necesita alrededor de un litro y medio de diesel, para producir una libra de carne se necesita quizás un litro. Por lo tanto, el efecto del alza del petróleo se hará sentir más fuerte en los costos de producción y, en consecuencia, en los precios de los productos de consumo”, subraya Murillo.
Entre tanto, el Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió ayer que el alza del crudo puede hundir al mundo en una recesión.
Estimó, en un informe publicado en su portal electrónico, que este año la economía mundial registrará un crecimiento del tres por ciento como “equivalente” a una recesión, pues esa tasa implicaría una contracción en países avanzados importantes y una gran desaceleración en naciones como China e India. En abril pasado el organismo había estimado que el crecimiento global rondaría un 3.7 por ciento al término del 2008.
Noureddine Krichene, un analista del FMI y quien fue asesor del Banco de Desarrollo Islámico, señaló que los altos precios del petróleo “no están muy lejos” de provocar “una recesión económica mundial”, al tiempo que dijo que a corto plazo el petróleo no bajará.
GOBIERNO AUMENTA DEPENDENCIA
Roser Solá, doctora en Historia Económica por la Universidad de Barcelona y catedrática de la Universidad Centroamericana (UCA), proyectó que el país se encamina a cerrar el 2008 con “una inflación galopante que sería superior al 20 por ciento” y un crecimiento de la economía “menor al tres por ciento”.
A ello sumó la falta de políticas claras del actual Gobierno del Presidente de la República Daniel Ortega, que como los anteriores, no han tenido una visión para emprender políticas consensuadas para reducir la dependencia energética del país, ya que recordó que al menos el 80 por ciento de la electricidad se genera a base de hidrocarburos.
Y vienen —recuerda Solá— las plantas de generación de energía eléctrica en el marco de la cooperación venezolana que pueden ayudar a mitigar los efectos de los apagones, pero que están aumentando la dependencia petrolera del país.
“Cómo puede ocurrir eso cuando Nicaragua es el país de Centroamérica que tiene más disponibilidad de agua, para poder incrementar su generación hidroeléctrica. Priva la mentalidad cortoplacista sin pensar que ya habíamos pasado por al menos dos grandes crisis del petróleo, la del setenta y la del ochenta. ¿Después de estas crisis no pondría pensar esta gente (los gobernantes de Nicaragua) que podría venir otra crisis?”, dice alarmada la economista.
En 1974, durante la guerra del Yom Kippur (conflicto entre Israel y los países árabes de Egipto y Siria), la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), el mayor cártel petrolero del mundo, impuso un embargo y provocó lo que muchos consideran el primer shock petrolero.
En ese entonces, el barril de crudo importado por las refinerías de Estados Unidos superó los 10 dólares, cuando en 1970 Arabia Saudita, el mayor productor de crudo del mundo, había fijado el predio del barril de crudo en 1.80 dólares.
Posteriormente en 1979 la revolución en Irán desencadena el segundo shock petrolero y el barril supera los 20 dólares. Poco después, en 1980, la guerra entre Irán en Irak lleva el precio del barril de petróleo por encima de los 30 dólares.
Álvaro Murillo, experto en temas de hidrocarburos, hace ver que antes los precios del petróleo “subían y bajaban”, pero especialmente desde el año 2007 “hemos visto una escala alcista sostenida, es decir la tendencia al alza es permanente y directa”.
Róger Cerda, especialista en temas de hidrocarburos y ex titular del Instituto Nicaragüense de Energía (INE), refuerza:
“Entre 1997 y 1998 durante la crisis financiera asiática, la OPEP aumentó su producción y botó los precios. Con la reactivación económica de los países emergentes como China e India, para mencionar algunos, ha venido aumentando la demanda de petróleo y la tendencia seguirá”.
OPEP DE BRAZOS CRUZADOS
De momento, la OPEP también pinta un panorama “negro” para el mercado petrolero y parece no estar dispuesta a elevar su producción, ya que sus líderes argumentan que la escalada de los precios se debe a factores especulativos.
El precio del petróleo continuará subiendo, sobre todo si la tendencia de la economía norteamericana se mantiene, estimó a inicios de esta semana el ministro argelino de Energía y actual presidente de la OPEP, Chakib Jelil, al ser citado por la agencia internacional de noticias AFP.
“No vamos a ver un ascenso en los precios”, sobre todo si la situación económica de Estados Unidos se mantiene y el dólar sigue devaluándose, añadió Jelil en una entrevista a la Radio Nacional, de España.
Entre tanto en Quito, Ecuador, el secretario general de la OPEP, Abdalá el-Badri, declaró: “Estos precios no tienen nada que ver con alguna escasez de crudo en el mercado, tienen que ver con otros factores, el valor del dólar, la situación política en algunos lugares del mundo, la recesión en Estados Unidos”, informó AFP.
El 72 por ciento de las transacciones de petróleo se negocian en dólares, por lo que la debilidad de la divisa estadounidense influye en la volatilidad del precio, sostuvo.
En el último año la tasa de cambio ha pasado de 1.30 dólares por euro, a incluso 1.57 dólares por euro, todo un récord.
Según el-Badri, la demanda mundial de crudo está en 86.9 millones de barriles diarios (mb/d), mientras la producción de la OPEP se ubica en 32 mb/d de los cuales 31.8 mb/d están ingresando al mercado.
Por ahora lo más claro dentro del sector productivo petrolero es que Araba Saudita, líder de facto de la OPEP y aliada de Estados Unidos, aumentará a principios de junio próximo su producción en 300 mil barriles diarios, que se sumarían a los 10 millones de barriles diarios que actualmente produce, es decir el equivalente al consumo total de Nicaragua, pero durante un año.
“No hay un límite” al que puedan llegar los precios, dijo la semana pasado el presidente Hugo Chávez, de Venezuela, país miembro de la OPEP.
La tendencia alcista del petróleo elevará la factura petrolera de Nicaragua a 1,200 millones de dólares, en el mejor de los escenarios, y en el peor a incluso 1,500 millones de dólares.