El próximo mes de junio se vence el período de cuatro magistrados en la Corte Suprema de Justicia, posiciones que tienen que ser sustituidas mediante votación calificada en la Asamblea Nacional. Esta situación ha desatado toda suerte de elucubraciones sobre los posibles sustitutos. En vista de la posición adoptada por el presidente honorario del PLC, que además de ilógica es simplista y pactista, me siento en la obligación de exponer ante el pueblo nicaragüense mi total repudio por el intento de Arnoldo Alemán de continuar reeditando un pacto repulsivo que a su vez es responsable directo del retorno de Daniel Ortega al poder. El hecho que para elegir a dichos magistrados se necesiten cincuenta y seis votos, y que éstos sólo puedan ser conseguidos con el voto de los treinta y ocho diputados de la bancada sandinista, no significa de ninguna manera que tengamos que ver dicha elección como un simple ejercicio matemático.
Mi posición y la de mi bancada es que si queremos comenzar a construir la Nicaragua que el pueblo nos está demandando, tenemos que elegir profesionales honestos ya que sólo así contribuiremos a depurar el Poder Judicial, liberándolo de ese círculo de hierro del pacto que es el principal responsable de los actos de corrupción que aquejan a ese poder del Estado. Si en vez de ver únicamente los treinta y ocho votos sandinistas, nos concentramos en consolidar las bancadas democráticas, podríamos estar en posición de forzar al danielismo a proponer abogados idóneos. Si para lograr esto tenemos que pasar un período de tiempo sin elegir a los futuros magistrados, no tengamos temor y recordemos que si nosotros no logramos el número mágico de cincuenta y seis, la bancada sandinista tampoco los tiene.
El compromiso que adquirí con la causa de la libertad y la democracia de Nicaragua y que me llevó en un momento de mi vida a formar parte de la gloriosa Resistencia Nicaragüense no me permite ser cómplice y contribuir a que se continúe con el calvario de un pueblo que se merece un futuro mejor. Creo que el doctor Alemán debería ser honesto y aceptar que su ansiedad por nombrar en combo a los ocho magistrados obedece al deseo de continuar con un pacto que le permite migajas del poder. La forma en que el PLC le ha facilitado las cosas a Daniel Ortega da pie a aquéllos que afirman que Arnoldo Alemán hace mucho no es un reo de Daniel, sino su socio minoritario en el pacto. Me refiero a hechos como la votación en que tres magistrados del CSE permitieron que se le escamoteara la diputación al doctor José Rizo, la votación en que se despojó de su diputación al conservador Alejandro Bolaños, la resolución inconstitucional que está amenazando con impedir la elección de autoridades en tres municipios de Zelaya Norte. La forma en que la Contraloría y un Tribunal de Apelaciones arrojaron a las fauces sandinistas a Eduardo Montealegre, salvando a los protegidos de Alemán y Ortega.
Estoy consciente del poder que detenta el doctor Alemán como socio de Daniel, poder que ya ha comenzado a ejercer al autorizar el nuevo pacto fraguado por Navarro y Núñez en Londres. Cuánta razón tenía el doctor Pedro Joaquín Chamorro cuando afirmó: “Que cada quien es dueño de su propios miedo” por lo que considero que tanto los diputados de la bancada del PLC, como los hombres y mujeres que ostentan cargos de dirección en ese partido, serán responsables ante la sociedad si por temor, contribuyen a heredarles a nuestros hijos una Patria gobernada por un partido que conculca las libertades públicas, que no cree en la libre empresa y que viola la Constitución a su antojo. Para finalizar hago un llamado a los miembros de las bancadas democráticas, a que tomemos conciencia del compromiso que tenemos con nuestra Patria y que honremos el juramento que hicimos al aceptar el cargo de diputados.