Los niveles de contaminación de Pekín batieron un récord ayer, tan sólo 73 días antes de los Juegos Olímpicos que arrancarán el 8 de agosto, y las autoridades advirtieron a los ciudadanos con problemas respiratorios que no salieran a la calle.
“Las personas sensibles deberían evitar salir a la calle”, dijo en su página web el Departamento de Protección Ambiental, anunciando que la calidad del aire se encontraba en el nivel “de riesgo” cinco, que es el grado más alto.
La contaminación se debe a partículas suspendidas en el aire que se atribuyen a la combustión de carbón y gases liberados por los vehículos.
Las autoridades atribuyeron esta vez la mala calidad del aire a las tormentas de arena que se producen cada primavera (boreal) en el país vecino, Mongolia, y en la región china de Mongolia Interior, que hicieron volar miles de toneladas de polvo hacia Pekín.
“Es la cuarta tormenta de la estación y los niveles de contaminación atmosférica han sido los mismos, sólo que esta vez el efecto ha durado más tiempo”, dijo un funcionario que pidió el anonimato.
Pekín es en el mundo una de las ciudades que peor calidad del aire tiene de manera habitual, según constataciones de la ONU o del Banco Mundial (BM). El aumento de vehículos, la contaminación industrial y los vendavales de polvo son algunos de los motivos.
China asegura haber gastado 16,000 millones de dólares durante la última década para mejorar la calidad ambiental implantando medidas como alejar fábricas contaminantes de la capital o imponer tasas para los coches.
Las autoridades dijeron que el año pasado la ciudad consiguió su objetivo de tener 245 “días de cielo azul”, o días en los que había sólo contaminación lumínica, comparado con los apenas 100 días en 1998.