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Noticias >> Internacionales
Alfonso Cano, nuevo jefe de las FARC, dialoga en esta foto de archivo con el entonces Presidente de Colombia, Andrés Pastrana, durante las conversaciones de paz en el 2001. ( LA PRENSA/AFP)
Alfonso Cano nuevo jefe FARC
BOGOTÁ /AP
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Rostro político

Diferentes analistas colombianos han coincidido en señalar que el nuevo relevo de Manuel Marulanda, “Tirofijo”, podría darle un impulso al diálogo con el Gobierno, aunque también se advierte que éste podría ser un camino complicado a lo interno de las FARC.

Alfonso Cano, un antropólogo interesado en la historia y la política, es el nuevo comandante máximo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Responsable de la creación del partido clandestino Movimiento Bolivariano, creado en abril de 2000, Cano tiene tendencia a discutir “temas de doctrina y defensa de esas posiciones”, actitud que daría más dificultad a entrar en negociaciones de paz, según el ex comisionado de paz, Camilo Gómez.

Se ha destacado por dar prioridad a los temas sociales y políticos en las mesas de negociación, temas en los cuales es un acérrimo defensor de la causa de las minorías.

Su nombre verdadero es Guillermo León Sáenz Vargas, tiene unos 50 años y procede de una familia de clase media bogotana. Su padre era agrónomo y su madre pedagoga.

El ahora líder de la organización guerrillera más antigua de América y considerada como grupo terrorista por Washington y por la Unión Europea estudió en la Universidad Nacional y fue dirigente de la Juventud Comunista entre 1974 y 1980.

Se integró a las FARC a finales de la década de 1970, cuando las autoridades lo buscaban por su participación en mítines de protesta, que organizaba por las calles cercanas a la universidad, donde se liaban a piedras con la policía.

Una vez en la clandestinidad adoptó el nombre de guerra de Alfonso Cano y ascendió rápidamente en la jerarquía insurgente, hasta que fue uno de los hombres de confianza de Jacobo Arenas, el más connotado ideólogo que ha tenido esa guerrilla y quien traspasó sus conocimientos de política rebelde a Cano. Arenas murió en agosto de 1990 y Cano pasó a ocupar el cargo político.

Cano encabezó las negociaciones de paz con el gobierno colombiano en Caracas, Venezuela, en 1991 y en Tlaxcala, México, en 1992, diálogos que no tuvieron éxito.

Durante las negociaciones de paz con el gobierno del presidente Andrés Pastrana (1998-2002), Cano fue muy discreto en sus apariciones por considerar que esa negociación no llegaría a feliz término. Los diálogos de paz se interrumpieron abruptamente en febrero de 2002.

Una corte colombiana lo condenó en ausencia a principios de 2008 a 40 años de prisión por la ejecución de unos 40 guerrilleros. Cano tiene un sinnúmero de condenas por diferentes delitos de lesa humanidad.

Dirigía, como miembro del Secretariado, el Bloque Occidental de la organización que delinque en cinco departamentos al sur y occidente del país.

Cano ahora se convierte en el objetivo más importante de las fuerzas oficiales y fue conminado por el Ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, a aprovechar la oportunidad y generosidad del presidente Álvaro Uribe para iniciar con “seriedad y con buena fe” una negociación que permita una paz duradera en Colombia.

El ex comisionado de paz Camilo Gómez destacó que Cano “tiene una larga experiencia como negociador”, tras participar en los años noventa en los diálogos de Caracas y Tlaxcala (México). “Es de una línea más política, lo que no necesariamente facilita las cosas porque puede ser más doctrinario”, anotó.

“Cano puede tener un mayor margen de maniobra con miras al canje y un proceso de paz, pero tiene un desafío interno, que es mantener la cohesión”, afirmó Alejo Vargas, politólogo de la Universidad Nacional de Colombia.

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