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Miles de manifestantes protestaron contra las políticas de la Presidenta de Argentina, Cristina Fernández. (LA PRENSA/ AP )
Campo y Gobierno se miden en Argentina
Débora Rey
ROSARIO, ARGENTINA/ AP
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Miles de personas participaron el domingo de un acto convocado por las organizaciones rurales en Rosario, en la primera manifestación masiva en oposición al Gobierno de Cristina Fernández, quien también encabezó otra ceremonia en la norteña provincia de Salta.

Vestidos con bombachas de campo y boinas de gaucho y portando banderas argentinas, los manifestantes fueron llegando desde la madrugada al Monumento a la Bandera, en el centro histórico de la ciudad, la segunda más importante del país, situada 312 kilómetros al norte de Buenos Aires.

Con duros discursos, los líderes de las organizaciones agropecuarias rechazaron los aumentos de las retenciones (gravámenes) a la exportación de granos, que desde marzo han desencadenado dos huelgas agropecuarias que generaron escasez de alimentos y paralizaron el país.

Advirtieron que volverán a las protestas si el conflicto no queda resuelto en una reunión que mantendrán con el Gobierno.

“Estemos preparados para volver a los piquetes (cortes de rutas) y asambleas, para tomar las decisiones que haya que tomar si no se cambia de una vez el tema de las retenciones”, dijo Eduardo Buzzi, presidente de la Federación Agraria Argentina.

“Vamos a estar muy firmes... Esta es una lucha que tiene un solo fin: ganar o ganar, no hay lugar para otra cosa”, agregó.

Según los organizadores, unas 300,000 personas participaron del acto.

Los productores pidieron una política agropecuaria que impulse el desarrollo del sector, con subsidios a las actividades menos rentables y compensaciones para los pequeños y medianos productores.

Las exportaciones de origen agropecuario son la mayor fuente de divisas de Argentina, el tercer productor mundial de soya. Esta oleaginosa fue la más afectada por el nuevo esquema de retenciones —que fija el impuesto a la cotización de los granos en el mercado internacional.

El conflicto con el agro marcó la primera crisis política del Gobierno de Fernández, que asumió en diciembre, y derivó en la renuncia del ministro de Economía que había anunciado el aumento impositivo. Según una encuesta de la consultora privada Poliarquía, difundida esta semana, la imagen positiva de la Presidenta —que se ubica en el 26 por ciento— cayó 21 puntos desde el inicio de la disputa con el campo dos meses atrás.

La Presidenta también encabezó en Salta —unos 1,600 kilómetros al noroeste de Buenos Aires— un acto en conmemoración del 198 aniversario de la revolución que puso fin a la administración de la Corona española.

“Les pedimos... que aprendamos que antes que el sector, que antes que nuestra propia individualidad, están los intereses del país y de la patria”, dijo aludiendo indirectamente a los dirigentes rurales, ante unas 150,000 personas que en su mayoría respondían a sindicatos y agrupaciones políticas afines al Gobierno.

“La historia la construyen sociedades solidarias”, añadió la mandataria, que en varias ocasiones ha pedido al campo un gesto de solidaridad social, argumentando que es el sector que mayor rentabilidad ha tenido en los últimos años.

Los conceptos de solidaridad y redistribución han sido una constante en los discursos de Fernández en defensa de las retenciones, a las que considera un eficaz mecanismo compensador porque permite mantener el precio de los alimentos a niveles razonables para los consumidores locales, evitando el efecto del alza de las materias primas en el mercado internacional.

Entre los asistentes al acto de Rosario reinó el pesimismo sobre el resultado de las negociaciones con el Gobierno.

“El Gobierno algo va a tener que ceder... el país está completamente parado. Nosotros vamos a vender lo que necesitamos para sobrevivir y el resto que se pudra”, dijo a AP, Carlos Bosini, un productor rural de 57 años de la provincia de Buenos Aires, subido a un tractor que había estacionado en medio de la muchedumbre.

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