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(LA PRENSA/Julio Molina)
“Daniel Ortega tiene terror a bajar del pedestal”
Dora María Téllez conoce a Daniel Ortega de la época en que compartieron trincheras en la guerrilla y del tiempo en que fueron Gobierno en Nicaragua. Desde ese conocimiento de la personalidad de Ortega, Téllez analiza sus temores y sus obsesiones, ahora que es de nuevo el Presidente de la República
Por Fabián Medina
domingo@laprensa.com.ni
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Si fuera presidente

A 16 meses de gobierno, ¿dónde estaría Nicaragua si algún otro candidato hubiera ganado la Presidencia? Dora María Téllez, vislumbra así el panorama.

“Montealegre lo que iba a hacer era continuar la política neoliberal. Hubiéramos tenido el mismo problema, un gobierno insensible para los pobres con mucha sensibilidad para el gran capital. Igual que Daniel Ortega.

Mucha protesta en la calle. Daniel estaría diciéndole a Montealegre: ´Bajate de ahí que no podés gobernar´.

José Rizo hubiera sido igual. Tal vez un poco de más sensibilidad para el campo.

Mundo Jarquín hubiera tenido la capacidad de encontrar el equilibrio entre un gobierno que debe promover la inversión, promover la apertura de fuentes de empleo y tener las sensibilidad para la crisis de la gente.

Dora María Téllez entró junto con Daniel Ortega desde Honduras en 1977, en la fugaz participación de Ortega como guerrillero armado. Militaron en la facción tercerista del Frente Sandinista y, luego, Téllez fue Ministra de Salud en el gabinete de Ortega cuando fue presidente en la década de los ochenta. Después de la derrota, Téllez hizo tienda política aparte, cuando junto con el doctor Sergio Ramírez fundaron el Movimiento Renovador Sandinista (MRS), el que luego sería aliado del Frente Sandinista en la llamada Convergencia Nacional. Ahora nuevamente están distanciados.

Lo importante es que Téllez puede analizar las acciones de Ortega con conocimiento de causa y hechos que a muchos les parecen “ilógicos” o “disparatados”, ella los explica a través de una tesis sencilla: Daniel Ortega ha decidido gobernar para una minoría y tiene horror a ser una “persona normal”. “¿Acaso has visto a Daniel comprando entradas para ir al cine o vacacionando en calzoneta en alguna playa nicaragüense?”, se pregunta Téllez.

En la última encuesta de M&R más de un 80 por ciento de los nicaragüenses considera que el Gobierno va por mal camino, lo que indicaría que hay muchos sandinistas de ese 38 por ciento que votó por Daniel Ortega que no ve bien el asunto.

Había dos grandes tipos de votantes entre los que votaron por Daniel: el votante danielista puro y un votante sandinista que creía que podía haber un cambio en el rumbo económico del país. Después de casi año y medio hay una gran cantidad de personas que tienen la percepción que este Gobierno no ha cambiado el rumbo. Al contrario se ha mantenido dentro del modelo fondomonetarista neoliberal, pero hay una cosa peor, no gobierna. Desgobierna con políticas contradictorias, dando bandazos. Lo resultados son malos, no tiene rumbo claro y tira golpes por aquí y golpes por allá, y eso más bien ha espantado la actividad económica.

El resultado económico es malo. No sólo por la crisis internacional sino porque el Gobierno no está manejando la crisis. Si vos lo vieras sin crisis sería un gobierno desastroso, con crisis ya es una catástrofe.

¿A qué atribuye ese “desgobierno”?

El problema de Daniel Ortega es que se quiere reelegir. Él quiere poner plata para su reelección y quiere usar plata de la deuda pública de Nicaragua para reelegirse. ¿Cuáles son los réditos del Programa Hambre Cero? Cero. Vos le das una chancha parida a una señora y ella tiene que alimentarla con concentrado y el concentrado triplica su precio en un año, lo que le estás dando es un problema. Vos podés hacer un programa contra el hambre que sea exitosísimo y sea redituable políticamente. Lo que te quiero decir es que este Gobierno ni actúa en el sentido estratégico pero tampoco va a tener réditos políticos por una razón bien simple: Daniel puede inaugurar una calle hoy pero mañana voy a la pulpería, pasado mañana voy a la pulpería y dentro de tres días voy a la pulpería... Y lo que yo, ama de casa, me encuentro en la pulpería es que todo está más caro.

¿No está subestimando la inteligencia de ese equipo que está alrededor de Ortega? Porque así como lo plantea pareciera que no tiene lógica lo que está haciendo.

Sí tiene. Sí tiene… ¿Cuál es la lógica? A diferencia de Chávez, Daniel no quiere cultivar una mayoría electoral. Sabe que ya no pudo. Ya se alió con Pedro, Juan y María. Ya se alió con quien se tenía que aliar. Se alió con el cardenal Obando, ya se alió con gente de la Contra, se alió con éstos, con aquéllos, con los demás y eso no lo llevó más allá de su 38 por ciento. La pregunta que ellos se hacen es: si ya nos aliamos con quien nos teníamos que aliar, si el cardenal Obando bendice todos los actos públicos y privados de la familia gobernante y no subimos un voto más, ¿tendremos posibilidades de tener mayoría? La respuesta de cualquier grupo inteligente es: no. No con este candidato. No en estas condiciones. Pero a la vez ellos dicen: queremos este candidato con estas condiciones. Daniel sabe que él no puede conseguir más de 900 mil votos, no importa qué “masalcuepa” haga en el aire. De ahí viene la lógica de gobierno: primero, voy a gobernar para mi 38 por ciento, no tengo que gobernar para el resto, porque de todas maneras al resto no lo voy a convencer. Segundo, voy a crear los mecanismos institucionales de tal manera que con estos votos yo pueda seguir gobernando, porque hago pacto, porque controlo la Corte Suprema, porque controlo la Contraloría, porque controlo el Consejo Supremo Electoral… Es decir, yo voy a hacer que los votos que tengo me mantengan en el poder. ¡Él no quiere mayoría! Éste es un fenómeno político rarísimo. Quiere que su mismo electorado lo mantenga en el poder mediante truculencias institucionales, por eso el pacto con (Arnoldo) Alemán va a ser permanente.

¿Qué significa “gobernar para su 38 por ciento”?

Que cada programa de gobierno va dirigido a su clientela política preestablecida. Por eso es que para que seas beneficiario del Hambre Cero, para que te den un crédito de Usura Cero, es una carta del CPC. ¿Por qué la carta del CPC? Porque ellos son los secretarios políticos del Frente y ellos son los que saben quiénes son sus leales. Están dándole dinero del Gobierno exclusivamente a la gente de lealtades políticas, que ellos consideran, probadas. Claro, ése es un círculo pequeño y deja de fuera a la mayor parte del pueblo. A gente incluso que votó por Daniel Ortega y tiene problemas, como ya lo vimos con los transportistas.

Y crea mucha inconformidad.

Crea inconformidad. Como dijo el transportista: “Este trompudo, nosotros le pusimos la gente en la plaza todos los años y mirá cómo nos paga, ni siquiera nos quiere recibir”. Éste es un Gobierno que no se está planteando un pacto social sino un pacto político. Ésa es su debilidad. El rumbo es clientelismo interno, no clientelismo externo. Si vos ves a Chávez, es un clientelismo externo, es un populista, aspira a la mayoría.

Y tiene mayoría. Daniel Ortega se comporta como si tuviera tras de sí una mayoría.

Daniel toma decisiones con una minoría de poder y tiene que salirse de los cauces institucionales, en donde él efectivamente es minoría, para tener poder. Eso explica por qué él te dice tengo 520 millones de dólares aquí en mi bolsa, fuera del Presupuesto de la República, porque en el Presupuesto General de la República es minoría. En la bolsa de Daniel Ortega es una minoría con poder delictivo. Con la confesión que hizo Daniel Ortega en cualquier país del mundo ese gobierno estaría cayéndose.

Usted conoce bien a Daniel Ortega porque trabajó con él mucho tiempo, y hace poco sorprendieron unas declaraciones en las que lo califica de “loco”…

Yo no dije que estaba loco, dije que estaba “perturbado”… Es que estar loco es distinto. La locura es una enfermedad. La perturbación tiene que ver con una desubicación de la realidad. Está interpretando incorrectamente las señales de la calle, no está analizando la realidad como es, internacional y nacional, no está siendo capaz de crear políticas para que el país pueda más o menos enfrentar la crisis. Ésa es una persona perturbada. Y se para ahí creyendo que es Dios. Una persona que dice “Gracias a Dios yo gané la elecciones” te indica que esa persona está perturbada.

¿La influencia de doña Rosario Murillo tiene mucho que ver en ese comportamiento?

No, creo que ellos hacen una pareja de poder. Daniel tiene el poder absoluto. Rosario tiene un gran poder. Los caudillos tienen su primer círculo de incondicionales entre sus familiares. Por eso es que Somoza García “recogía” –en las palabras que ellos usaban– a los hijos fuera de matrimonio. Eran parte del círculo de poder del somocismo. En la medida que él se ha ido configurando como un caudillo ajeno a la realidad, su círculo de incondicionalidades se le reduce a la familia.

Pero no se han visto mayores resentimientos en los círculos cercanos: Lenín Cerna, Bayardo Arce, Dionisio Marenco...

Es que ahí cada quien tiene sus espacios de poder y sus cuotas. Y además saben hasta dónde pueden llegar, y se conforman con eso.

¿Usted ve una crisis interna en el sandinismo en el corto plazo?

¿En la cúpula? No.

A Nicho Marenco ¿cómo lo ve?

Lo veo yéndose para su casa. Está totalmente aislado, totalmente marginado. Va a terminar su período y se va para su casa.

¿Usted no ve a Rosario Murillo como relevo de Daniel Ortega en la Presidencia?

El candidato de Daniel en primer lugar es Daniel. En segundo lugar es Daniel, y en tercero es Daniel. Daniel es un hombre que saca cuentas: tiene 62 años, Bolaños se retiró como a los 80, a él le quedan como 20 años, de acuerdo con la política nacional. Él es su candidato. En el momento en que deje de ser candidato él pierde poder. Y no va a ser el esposo de Rosario Murillo. Eso es una equivocación.

¿El ser impuntual y ser una figura pública nocturna es parte de su personalidad o tiene que ver con alguna enfermedad?

No sé... Es un poco raro. Daniel Ortega ha sido una persona bien activa, se mueve mucho, sale mucho a la calle. En la campaña pasada vos viste a un Daniel que no circulaba, que no andaba del timbo al tambo, andaba sólo en actos públicos de “ambiente controlado” y todavía es un Daniel que anda sólo en actividades públicas de “ambiente controlado”. Nocturno.

¿Antes no era así?

No, no. Antes era bastante diurno. No quisiera especular si tiene alguna enfermedad, o a lo mejor le agarró gusto a los actos nocturnos. O está en el marco de las excentricidades de esta familia, porque son bastante excéntricos. Poner aires acondicionados en una tarima es un excentricismo y una ofensa sin límites a la pobreza que tiene el pueblo nicaragüense. Ese reguero de flores permanente en todas las actividades es una excentricidad costosísima para este país.

¿A que le tiene miedo Daniel Ortega?

Le tiene horror a perder el poder. Le tiene terror a ser un Daniel Ortega común y silvestre. Vos no te vas a encontrar a Daniel Ortega yendo al cine a comprar una tique para entrar con sus hijos al cine, ni yéndose a comer un sándwich en algún lugar, ni parándose a comprar un raspado Loli o en una calzoneta en el mar con su familia. Daniel Ortega se va a pasar sus vacaciones fuera de Nicaragua para no parecer persona normal aquí. Le tiene horror a ser una persona normal que tiene que pararse en los semáforos en rojo, que tiene que hacer cola en el cine para comprar la entrada, que tiene que sacarse la billetera para ver si le ajusta para pagar la luz y el agua…

Ese mismo horror lo tuvieron muchos comandantes en la década de los ochenta.

Sí, pero todo mundo se asimiló… Algunos se quedaron más o menos arriba, pero la mayoría de la gente asimiló su realidad. Yo me puedo encontrar a Jaime Wheelock con una carretilla en el supermercado comprándose sus verduras. Ahí está la Olga Avilés con su tramo en el mercado, o Edén Pastora pescando tiburones… Daniel Ortega le tiene terror a bajarse del pedestal.

Los fondos Alba son como la gran caja chica del Gobierno, usados con total discreción… Mucha gente interpreta que ése es un regalo de Hugo Chávez a Daniel Ortega, y con ellos se justifica la falta de transparencia en el manejo de ese dinero.

Si fuera regalo de Chávez a Daniel Ortega no tendríamos ningún problema. Se lo puede meter por un oído y se lo saca por el otro. Si Hugo Chávez le dice: “Mira, te voy a regalar a vos, Daniel Ortega, 500 millones de dólares…” ¡Niño! Podés hacer de tu tripa chorizo, como decía mi mamá. Lo quiere regalar en la calle, no hay problema, vuélele mejengue. Pero ahí hay un convenio entre el Gobierno de Venezuela y el Gobierno de Nicaragua que está firmado y aprobado por la Asamblea Nacional. Y ese convenido dice que el 50 por ciento del petróleo venezolano es crédito. ¿Qué creés que va a pasar el día que Chávez deje de ser Presidente de Venezuela? El próximo Presidente va a decir: “¡Traeme la contabilidad, manó! ¿Cuánto es que debe Nicaragua? Ah, mil millones, anda cobrale…” Y van a venir a cobrar y lo vamos a tener que pagar. Yo espero ver presos a los responsables antes de comenzar a pagar esos mil millones de dólares. Nosotros le hemos mandado cartas y cartas a Chávez diciéndole que la cooperación venezolana está siendo privatizada aquí en Nicaragua.

¿Y a Chávez no le ha importado?

No le importa porque Chávez está operando bajo la tesis, creo yo, de pagar para que le respalden su política internacional. Eso explica que Daniel sea el propagandista más grande de Chávez en el continente. Daniel no es el propagandista de una idea, ni siquiera está haciendo un papel ideológico. Daniel en lo que se ha convertido es en un publicista de Chávez. Y ésa es su tragedia. Pasó de ser un líder político, con un cariz de izquierda, a ser un publicista de otro caudillo.

¿Cómo ve usted, que fue guerrillera, el caso de las FARC?

Lo que hace Daniel con las FARC es tratar de darse un cariz de izquierda, de revolucionario. Y eso es para su mercado interno. Es un caretazo. Nicaragua no hace nada en esa historia. Nicaragua tiene un diferendo con Colombia y Nicaragua tiene que mantener su posición de que el Gobierno colombiano tiene que respetar los derechos del mar territorial de Nicaragua. Ésa sería la política nicaragüense. Que le den asilo a dos o tres guerrilleras que han estado en las FARC a mí me parece bien. El asilo es un derecho político. Punto. Ésa es una cosa muy distinta que aparecer comprometido dándole apoyo a las FARC.

¿Encuentra en este Gobierno algunos de los principios que inspiraron la actuación de los otros años, cuando ustedes compartían un mismo proyecto?

Para nada. En lo absoluto. No hay nada que tenga que ver con los principios revolucionarios en esa chanfaina. Vos lo que tenés ahí es una familia gobernante con ínfulas monárquicas. Fundamentalista, que está destruyendo el estado laico que restableció la revolución nicaragüense, que no ha sido capaz de establecer políticas sociales coherentes, que no tiene ni siquiera un sentido de alianzas sociales, que no está dirigiéndose a los más pobres, que no tiene una política exterior independiente… Lo que tenés ahora es una familia gobernante despilfarradora, autoritaria.

¿Cómo es posible que no se vean estallidos sociales ante un panorama tan negro?

Claro que hay estallidos sociales. Hay dos tipos de hemorragia: la hemorragia externa, que es cuando te meten una puñalada y ¡juuaa! se ve el montón de sangre en la calle. Eso es espectacular. Lo que está sucediendo en Nicaragua es una hemorragia interna. El país se está muriendo desangrado, porque la gente se está yendo del país.

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