Las fiestas patronales de Santo Domingo de Guzmán, en Managua, son fotografiadas en blanco y negro por Oscar Navarrete, al igual que a los niños sobrevivientes del deslave del cerro Musún, en Río Blanco, que esperan por alimentos.
Una cadena de historia qué apreciar sobre la vida de los nicaragüenses es expuesta en 50 fotografías, en una de las salas del Palacio Nacional de la Cultura hasta el sábado 31 de mayo.
Similar a la fotografía del niño pasajero que se asoma por la ventana de un bus, esperando viajar a su casa, Oscar Navarrete se asoma a los momentos que trascienden en la humanidad de niños, viejos y jóvenes, en una serie que ha nombrado Entre luces y sombras.
Fotografías que, según él, son un homenaje a la imagen en blanco y negro, por sus propios encantos. “Nos ofrece la posibilidad de experimentar, aprender. Su pureza, su estela de grises, sus medios tonos, todos ellos nos invaden de una nostalgia que los tiempos modernos y la era de la digitalización ya no nos permite disfrutar”.
INSPIRADA EN LOS GRANDES
Al mismo tiempo, asegura que su exposición viene de la necesidad de revivir los últimos cuatro años de esfuerzo. Y de los recuerdos de cuando inició haciendo fotos en blanco y negro hace 24 años, cuando descubrió sus habilidades a través de una cámara Zenith y la magia del cuarto oscuro, que le permitió experimentar e imprimir sus propias imágenes utilizando una marginadora, un enfocador de grano y papel fotográfico.
Agrega que la exposición Entre luces y sombras está influenciada e inspirada por los grandes maestros del retrato en blanco y negro, Henri Cartier Bresson, Robert Capa y Eugene Smith.
Otro elemento que enriquece esta muestra, es la habilidad que Navarrete sostiene, a lo largo de las 50 fotos, de rescatar situaciones históricas, como los jóvenes indígenas miskitos que padecen el mal de Grisi Siknis, en una comunidad sobre las riberas del río Coco; las trifulcas entre antimotines y protestantes, el sublime beso de una madre a su hija, o las estilizadas balletistas que danzan.
Imágenes que además de ser fotos documentales transmiten un excelente manejo de luces y sombras, y son llevadas a un plano artístico.
La exposición fue presentada el pasado jueves por el escritor Juan Sobalvarro, quien habló de la estética de la fotografía y su trascendencia en el plano gráfico; Rodrigo González, representante del Instituto Nicaragüense de Cultura, y la fotógrafa Heidy Salazar, productora de la muestra.