Nicaragua, igual que Haití, Guatemala, Honduras y Bolivia, es uno de los países de América Latina con desarrollo humano “medio bajo y bajo”, de acuerdo con las metas planteadas en materia de salud en el programa Objetivos de Desarrollo del Milenio, según un estudio.
Un informe, divulgado en San José por diversos organismos de Naciones Unidas, revela que Nicaragua tiene altos y bajos en el cumplimiento de indicadores que miden la progresión de sus ciudadanos hacia el derecho de la salud que se impulsa en la región.
El compromiso para cumplir los objetivos se firmó en 1990 y se puso como plazo el 2015.
Nicaragua no cumplió la meta de reducir en un 68 por ciento el número de indigentes al 2007. Apenas avanzó el 48 por ciento.
El estudio Objetivos de Desarrollo del Milenio. La Progresión hacia el Derecho de la Salud en América Latina y el Caribe indica que en Nicaragua el 28 por ciento de la población urbana y el 78 por ciento de la rural sufren extrema pobreza, porque tienen tres o más necesidades básicas insatisfechas vinculadas a la salud; como vivienda y servicios básicos como luz, agua potable y saneamiento.
El informe fue presentado por el secretario ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), José Luis Machinea, y entre otras cosas revela que el encarecimiento de los alimentos llevaría al empobrecimiento a otros 10 ó 15 millones de latinoamericanos y a otros 10 ó 15 millones más a la indigencia.
El estudio también destaca que los determinantes de la salud están estrechamente asociados con la desigualdad de la distribución socioeconómica.
Por ello mide la subida de los precios de la canasta básica en Latinoamérica, siendo Venezuela (40 por ciento), Nicaragua (28 por ciento) y Bolivia (25 por ciento); los países donde los alimentos más se han encarecido hasta abril 2008.
POCA INVERSIÓN EN SALUD
Aunque hasta el 2005 Nicaragua aumentó a 3.3 por ciento la inversión en salud de su Producto Interno Bruto, el gasto por persona es de 28 dólares; contrario a Argentina que destina 347 dólares y Costa Rica alrededor de 220 dólares, los más altos de la región.
Nicaragua también sigue rezagada en la lucha contra la mortalidad materna, pero entre sus logros es el tercer país de Latinoamérica que más ha avanzado en la disminución de la mortalidad infantil por cada mil niños nacidos.
De un 56.5 por ciento que se registraba en 1990, ahora hay un 22 por ciento. La mortalidad en menores de 5 años también se redujo de un 76 por ciento en 1990, a un 26.6 por ciento.
La tuberculosis también ha sido controlada. De 176 casos que prevalecían en 1990, al 2006 apenas habían 74.
Nicaragua es uno de los países más vulnerable a la problemática de alimentos que se avecina, según la directora regional para América Latina y el Caribe, del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Rebeca Grynspan, añadió que se podría “aminorar los efectos” de la crisis porque es un país de producción agrícola.
En el caso de Nicaragua, el país debería de reasignar la ayuda externa para enfocarla a estas prioridades o mejorar la recaudación fiscal, según Grynspan.