A pesar de las expectativas sociales de llegar vírgenes al matrimonio, los nicaragüenses inician su actividad sexual durante la adolescencia.
Los muchachos tienen mayores probabilidades de tener múltiples parejas sexuales, mientras que las muchachas muestran más tendencia a tener una vida sexual activa dentro de una unión estable, lo que tiene como resultado implicaciones importantes para la vulnerabilidad de las mujeres jóvenes ante el VIH.
Así lo indica el informe Expectativas y realidades: Jóvenes nicaragüenses navegando entre las olas del género, sexualidad, VIH y más, presentado por la organización sin fines de lucro Puntos de Encuentro.
El informe destaca brechas importantes entre las expectativas y las realidades sociales, especialmente en el caso de las mujeres jóvenes.
Por ejemplo, la mayoría manifestó que las mujeres deben llegar vírgenes al matrimonio, especialmente las propias mujeres. Contradictoriamente, fue la mayoría de las chavalas que reportó haber iniciado su vida sexual antes de casarse.
Más de un tercio del total de jóvenes que participaron en el estudio coincidió con la idea de que “una mujer que ha tenido varias parejas sexuales es una mujer fácil”.
En general, más hombres que mujeres opinaban de esta forma, a excepción de León, donde las actitudes estaban divididas por igual, entre hombres y mujeres.
“Las mujeres que cargan condones en sus bolsos son mujeres fáciles”, es una aseveración en la que coincidieron más de la cuarta parte de los que participaron en la investigación.
Irela Solórzano Prado, directora ejecutiva de Puntos de Encuentros, destacó que a la luz de estos datos tienen sentido las bajas tasas de uso del condón reportadas por las mujeres tanto en encuentros sexuales casuales como en uniones estables, así como renuencia a comprar condones por sentirse incómodas o avergonzadas.
INFIDELIDAD Y VIOLENCIA
El mismo estudio destaca que más hombres que mujeres confirmaron que sus parejas siempre querían saber dónde estaban. Sin embargo, las mujeres mostraron más tendencia que los hombres a revelar que su pareja controlaba la ropa que vestían.
En el caso de la violencia, si bien la mayoría de los jóvenes de ambos sexos (97 por ciento hombres y 99 por ciento mujeres) no consideró aceptable que un hombre golpeara a su esposa o novia, sí se muestran más permisibles cuando se sospecha o confirma que la mujer ha sido infiel.
“Aunque un hombre esté contento con su pareja, siempre necesita a otras mujeres”, esta afirmación la aprobaron el 23 por ciento de los hombres de Juigalpa, el 15 por ciento de los de León y el 9 por ciento de los de Estelí. El 5 por ciento de las mujeres estuvo de acuerdo.