La defensa de campeonato exhibida por unos Lakers liderados por Kobe Bryant (22 puntos) y Lamar Odom (20 tantos y 12 rebotes) hizo que los Spurs mostrasen su versión más floja y encajasen anoche el 2-0 en la eliminatoria.
No fue el mejor partido de Pau Gasol en ataque (10 puntos y siete rebotes), pero el marcaje que efectuó a Tim Duncan, el líder de los tejanos, resultó impagable. A pesar de ello, la torre de los Spurs acabó con 12 tantos y 16 rebotes.
Sin duda, la victoria para los Lakers en el primer partido, triunfo que parecía en el tercer cuarto imposible al ir perdiendo por 20 puntos, provocó que la escuadra angelina arrancara sin nervios, muy concentrada y, sobre todo, plena de acierto.
No obstante, los jugadores de Phil Jackson, desatados y revitalizados, no consiguieron arredrar a los tejanos, que pasaban el balón las veces que hiciera falta hasta encontrar al jugador mejor colocado tras las constantes ayudas a Gasol en su defensa a Duncan.
En los Spurs, expertos en imponer un ritmo de juego pausado, en las antípodas del de los Lakers, los puntos se habían repartido y echaban en falta el liderazgo de sus hombres clave.
Duncan estaba bien cubierto y Parker no lograba desbordar, mientras que Ginóbili, de nuevo como sexto hombre, seguía tan desacertado como el pasado miércoles, en parte, debido a la excelsa defensa del esloveno Sasha Vujacic.
Quien golpea primero, golpea dos veces. Los Lakers lo hicieron el miércoles y anoche repitieron. Ahora viajan a San Antonio con la tranquilidad —no la seguridad— que otorga la estadística: las 40 veces anteriores en las que un equipo de Phil Jackson se adelantó en una serie a siete partidos, acabó ganando la eliminatoria.