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Una de las mamás que entrevisté para el reportaje Madre: ¡misión posible! me decía algo que decimos todas las mamás: ser madre te cambia la vida. ¡Y qué cambio! Atrás quedan las mañanas en las que te podías levantar hasta la hora que quisieras en tus días libres. Cuando te conviertes en madre —sobre todo si trabajas fuera de casa— todos tus tiempos libres tienen dueño y el emperador de tu vida es tu hija o tu hijo. Uno deja de vivir en función de uno mismo para dedicar su vida a los hijos.
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