La economía de Estados Unidos sufriría un duro golpe si se deportaran los 8.1 millones de trabajadores indocumentados que viven en el país, según un estudio dado a conocer ayer por un colectivo que agrupa a empresarios y otros sectores profesionales de Houston (Texas).
El estudio, titulado Un recurso esencial, fue elaborado por Ray Perryman, un economista afincado en Texas, y difundido por Americans for Immigration Reform, un colectivo que agrupa a empresarios de cámaras de comercio de todo el país, abogados y otros sectores profesionales.
Según la investigación, una hipotética expulsión simultánea de los 8.1 millones de trabajadores indocumentados provocaría que la economía nacional perdiera 1.7 billones de dólares por año.
Perryman explicó en conferencia de prensa que esa cifra incluye la suma de la aportación que los trabajadores indocumentados y sus familias hacen tanto al Producto Interno Bruto (PIB) como a las ganancias generadas por consumo.
Específicamente con relación al PIB, el estudio concluye que la deportación simultánea de esta fuerza laboral se traduciría en una pérdida de 652 mil millones de dólares por año.
“La política que no va a funcionarle a Estados Unidos es una política de detenciones y deportaciones. Lo que el país necesita es una reforma migratoria comprensiva”, aseguró Perryman.
NO PUEDEN REEMPLAZAR A JUBILADOS
El especialista agregó que los “baby boomers”, generación que nació después de la Segunda Guerra Mundial y que ha sido la fuerza intelectual y laboral de los últimos 30 años, se están retirando y “no los pueden reemplazar como se hacía antes, con gente joven”.
Perryman detalló que esta imposibilidad de reemplazo se debe a varios factores, entre los que se cuentan que los estadounidenses jóvenes no quieren hacer determinados trabajos y que, incluso, en algunos casos ni siquiera están físicamente donde se les podría necesitar.
En cuanto al impacto geográfico de la fuerza laboral indocumentada, Alberto “Beto” Cárdenas, un abogado de Houston que también forma parte de Americans for Immigration Reform, dijo a Efe que “se da en todo el país, no sólo en los estados fronterizos”.
ARIZONA DEPENDE MUCHO DE INDOCUMENTADOS
La investigación señala que, como promedio, los indocumentados representan el cinco por ciento de la fuerza laboral en el país, y en 10 estados suman un porcentaje mayor, como en Arizona donde son el 12 por ciento.
Arizona, California, Florida, Illinois, Nueva Jersey, Nueva York y Texas son, según el estudio, los estados que más dependen de los trabajadores indocumentados, particularmente en los sectores de servicios, construcción y agricultura.
La premisa de la investigación es que, para que los residentes legales aceptaran esos empleos, habría que subir los sueldos y eso “tendría un efecto negativo en la competitividad de los mercados globales”.
Otro dato que refleja el estudio es que en 1960, el 50 por ciento de los residentes legales que no habían completado los estudios de secundaria aceptaron trabajos en los sectores en los que ahora predomina la mano de obra indocumentada.
Sin embargo, actualmente se ha rebajado al diez por ciento.
El estudio también hace referencia a que, una de cada ocho personas que residen en EE.UU. es un inmigrante y que aproximadamente un tercio de ese promedio no tiene un estado migratorio legal.
Americans for Immigration Reform confía en que el estudio y otras iniciativas que planean presionen a los políticos para retomar una posible reforma migratoria.
El grupo también enviará el estudio a los equipos de campaña presidencial de Barack Obama, Hillary Clinton y John McCain.